Los Juegos desde el sofá

"¿Si Dios conmigo, quién contra mí?"

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Francisco Gaviño compitiendo a lomos de  Source de la Faye

Francisco Gaviño compitiendo a lomos de Source de la Faye / ALKIS KONSTANTINIDIS (REUTERS)

También de madrugada, claro, he visto debutar hoy al joven farmacéutico andaluz, de 23 años, Francisco Gaviño, montado sobre su precioso 'Source de la Faye', en el concurso de Doma donde, dicen, lo importante es la elegancia, la armonía y el equilibrio. A Gaviño no le fue muy bien, como tampoco le había ido, días antes, a Beatriz Ferrer-Salat, la mejor baza española en el concurso hípico.

Y eso que Gaviño se levantó a las 5 de la mañana de Tokio para prepararse lo mejor posible para su participación olímpica, el sueño de todo deportista. “Cinco de la mañana en Tokio”, escribió en su twitter el andaluz nada más abandonar la cama, “y lo primero que hago es encomendarme al Señor del Gran Poder. Muchas gracias a la Hermandad del Gran Poder por ayudarme a sentir al Señor tan cerca, incluso en la otra parte del mundo. ¿Si Dios conmigo, quién contra mí?

No sé si han reparado, pero la hípica tiene algo único, tremendo, espectacular en los tiempos que corren: es el único deporte en el que impera, a saco, la igualdad de género. Caballos y yeguas, jinetes y amazonas, todos juntos, intercambiados, compiten en el mismo medallero, por los mismos objetivos y metales. Con decirles que, en el concurso de Doma Clásica, cinco mujeres coparon los cinco primeros puestos, se lo he dicho ya todo. O casi.

De Springsteen a Gates

Por no contarles que una de las atracciones de estos JJOO, en el concurso de saltos, es Jessica Springsteen, de 29 años, sí, sí, la hija delBoss' y Patti Scialfa. Pero Jessica no es la única famosilla, también está, representando a Egipto, Nayel Nassar, novio de Jennifer, la hija mayor Bill Gates, cofundador de Microsoft. Eso sí, la reina sigue siendo la veterana alemana Isabell Werth, de 52 años, que acaba de conseguir su séptimo título, oro, olímpico consecutivo, convirtiéndose en la amazona más galardonada de la historia. Y no se jubila.

Pueden imaginarse ustedes la movida que significa un concurso hípico en unos Juegos. En Japón están los 328 mejores caballos del mundo de las distintas especialidades olímpicas. Y llegaron en vuelos especiales, procedentes de todos los rincones del mundo, organizados por la compañía Peden Broodstock, que lleva transportando caballos desde los Juegos de Roma de 1960.

Dormir de pie

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Y lo hace, cómo no, en aviones inmensos, convertidos en auténticos hoteles de lujo para animales valiosísimos como 'Don' o 'Bella Rose', la mítica yegua de Isabell Werth. Todos ellos/as han viajado en vuelos especiales de Emirates SkyCargo en distintos Boeing-777-F, con los caballos instalados en la parte delantera y las yeguas en la cola para evitar que los machos huelan a las hembras y se alteren durante el vuelo. En el centro, colocan a los ejemplares castrados para hacer de tapón.

Los caballos y las yeguas viajaron con miles de kilos de comida especial, agua única, una docena de mozos y dos veterinarios por avión. Aunque los animales pueden darse el gusto de acostarse en sus camas, en realidad duermen de pie. En los vuelos, tenían los denominados ‘aparatos de sujeción’, que permiten que los tendones y ligamentos bloqueen eficazmente las rodillas y los corvejones (en las patas traseras) para que no se caigan y pudiesen lesionarse mientras se adormecen.