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Waterloo incompleto

Está bien que Puigdemont y Junqueras se vean, pero igual que los indultos eran necesarios convendría que ambos se explicaran sobre la DUI

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Junqueras y Puigdemont, en Waterloo.

Junqueras y Puigdemont, en Waterloo. / ACN

Una gran carencia catalana, desde hace años, es la falta de diálogo interno. Hay pues que valorar bien el encuentro de Waterloo entre los dos referentes -Oriol Junqueras y Carles Puigdemont- del segundo y el tercer partido catalán. Más cuando la cita era obligada para que la coalición de la Generalitat tuviera alguna credibilidad. Y que Junqueras, recién salido de la cárcel, y Carles Puigdemont, en el exilio, se reencontraran tras casi cuatro años también despertaba interés.

Vale pues por el encuentro, aunque fuera frío y que los tres abrazos -Junqueras dixit- fueron ocultados a la prensa. Pero los dos protagonistas del gran error del 27 de octubre del 2017 deben una explicación sobre la famosa DUI (declaración unilateral de independencia), que consolidó una desgraciada etapa de la política catalana.

Hasta entonces había habido grandes errores, pero no se había llegado a lo casi irreparable que se podía haber evitado. Puigdemont convocó una rueda de prensa para anunciar unas elecciones que habrían alejado -ahí está el testimonio del lendakari Urkullu- el 155. El independentismo dice que Rajoy no dio garantías y lo habría aplicado igual. No parece creíble -salvo si Puigdemont y Junqueras lo demuestran- porque habría sido imposible de justificar -y más ante Europa- un 155 con elecciones convocadas, porque el PSOE no lo habría votado y porque, quizás por su proverbial pereza, el propio Rajoy no tenía ganas. Sus críticos-incluso Felipe González- dicen que el 155 debía haberse aplicado antes, en septiembre, cuando dos acuerdos del Parlament violaron el Estado de derecho .Así no habría habido ni referéndum ni causas en los tribunales.

¿Por qué Puigdemont dio marcha atrás en su intención de convocar elecciones?¿Por qué Junqueras permitió las acusaciones de traición al president (las famosas 155 monedas de plata)? Deben explicarlo al independentismo, al que abocaron a la humillación y a años de sinsabores, y a los catalanes no independentistas -que según las encuestas del CEO de la Generalitat son la mitad- que sufrieron el ninguneo y la violación de las propias normas del Estatut.

Ahora, el Tribunal de Cuentas exige unas fianzas millonarias a 34 altos cargos y bastantes catalanes (según la encuesta diaria de Josep Cuní y este diario) no aprueban que, de forma indirecta, la Generalitat salve la situación. Creo que se confunden. La Generalitat no pagaría una condena de multa -hoy inexistente- sino que solo evitaría que los imputados afrontaran una fianza desproporcionada. Y en una causa del Tribunal de Cuentas “rara”, ya que los abogados sólo tuvieron tres horas para sus escritos de defensa.

Pero que muchos catalanes, que aprueban los indultos no respalden la iniciativa de la Generalitat debe hacer reflexionar. Hay división en Catalunya, e igual que los indultos eran convenientes para superarla, Puigdemont y Junqueras deben una explicación.

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El independentismo presume de ser la nueva centralidad del país y de tener el apoyo de parte de la clase dirigente catalana. Quizás, pero un destacado empresario me dice -sonriendo de oreja a oreja- que una fianza de 5 millones es inasumible para un ciudadano de a pie, pero no para diez millonarios, a 500.000 euros por barba, que quisieran afrontarla (aunque fuera de forma anónima). Añade: les costaría menos que la gasolina del yate este verano. 

¿Por qué ahora los millonarios, si estaban, ya no están? Quizás porque Puigdemont y Junqueras, que se hablan poco, son aún más remisos a explicarse.