Fútbol femenino

El contexto

Es simple: mientras los hombres desarrollaban alrededor del fútbol masculino un negocio, las mujeres no tenían derecho a tener derechos

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Las jugadoras del FC Barcelona celebran la victoria ante el Chelsea.

Las jugadoras del FC Barcelona celebran la victoria ante el Chelsea. / EFE / Juan Carlos Cárdenas

Muy a menudo, los debates fuera de y contra los feminismos olvidan el contexto. Es normal: para justificar ciertas situaciones, tienes que poder obviar las discriminaciones y las desigualdades estructurales. Si no, el debate cae por su propio peso. El último, sobre el fútbol femenino.

La victoria del FC Barcelona en la UEFA Women’s Champions League nos obliga a plantear muchas cosas que, sin la copa, quedarían hundidas y aparcadas del debate público. La victoria, como digo, pone sobre la mesa algunas cuestiones: que profesionalizando el fútbol femenino podemos obtener mejores resultados. Que, con la expectación alrededor del fútbol femenino, podemos generar interés. Que generando interés alrededor del fútbol femenino podemos romper estereotipos y generar referentes positivos para muchas niñas y mujeres en todo el mundo. Que, generando referentes positivos, podemos cambiar las discriminaciones que sufren las futbolistas. Que, poniendo fin a las discriminaciones de las futbolistas, podemos profesionalizar el fútbol femenino, obtener resultados positivos, generar expectación, interés, romper estereotipos y... es una rueda que no se acaba nunca y que vuelve a empezar.

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No podemos tener este debate sin que haya quién diga que la carencia de interés en el fútbol femenino es lo que provoca menos ingresos y, como consecuencia y viceversa, una brecha salarial abismal entre jugadoras y jugadores. Esta regla de tres es tramposa, evidentemente, pero cuaja en la opinión pública. No podemos pedir que el Barça femenino juegue en el Camp Nou, porque no lo llenaría, y a la vez no lo llenará porque no se genera la misma expectación, y si no se genera la expectación es porque no mueve el mismo dinero. Nos quieren hacer creer que el hecho de que no muevan el mismo dinero es por el mercado y no por el hecho de ser mujeres. Pero, amigas y conocidas, como si el mercado y el patriarcado no compartieran base teórica y organizativa.

Por eso es importante el contexto. El contexto es simple: mientras los hombres desarrollaban alrededor del fútbol masculino un negocio, las mujeres no tenían derecho a tener derechos. A partir de aquí, hablamos de lo que queráis.