Govern

El pagafantismo de los 'comuns'

Desde que acabó la campaña, el partido de Jéssica Albiach se ha puesto al servicio de los intereses ERC

4
Se lee en minutos
Jéssica Albiach, líder de En Comú Podem, en el Parlament de Catalunya.

Jéssica Albiach, líder de En Comú Podem, en el Parlament de Catalunya.

Hasta el 26 de mayo, la timba de póker entre ERC y Junts todavía puede dar muchas sorpresas y no es descartable que, in extremis, logren salvar la situación para evitar nuevas elecciones. Pero también es verdad que la confianza entre ambas fuerzas está muy deteriorada, casi rota, y que las bases para un nuevo Govern conjunto serían hoy más precarias que en tiempos de Quim Torra, con lo que la inestabilidad volvería a presidir la legislatura. Como alternativa, ERC se propone gobernar en solitario, como mínimo en una primera etapa, y exige a Junts que facilite la investidura de Pere Aragonès, así como que la CUP y En Comú también la apoyen. Para el partido de Carles Puigdemont esa opción carece de sentido, por lo que no le va a ceder sus votos, aunque Jordi Sànchez dio a entender al principio que sí lo haría. Cuesta entender por qué Junts lleva semanas resistiéndose a cerrar un acuerdo con ERC, a lo que sin duda no son ajenas las diferentes visiones e intereses que conviven dentro del puigdemontismo, pero su negativa ahora a entregar todo el poder a sus rivales soberanistas es de una lógica aplastante. 

En medio de este escenario, tan patético como confuso, hay dos actitudes realmente llamativas, que evidencian el carácter subalterno que, en paralelo, juegan algunas fuerzas políticas. Un papel que ejercen sin ambages. En primer lugar, el proceder de la CUP, que insiste en recoser el hilo roto del entendimiento entre ERC y Junts, apostando por un Govern independentista frente a otro solo de izquierdas y, por tanto, remando a favor de los intereses liberales de los posconvergentes, que aspiran a quedarse con el control de las carteras económicas. Y, en segundo lugar, la actitud de los 'comuns' y particularmente de su lideresa, Jéssica Albiach. No se entiende bien a qué intereses estaba sirviendo cuando, hace unos días, se ofreció a apoyar gratis un Govern de ERC en solitario, y además exigió al PSC que también lo facilitase. Después se ha dado cuenta de que Aragonès seguía sin descartar el acuerdo con Junts y ha roto una negociación que no había ni empezado, pero de nuevo ha demostrado su debilidad hacia los republicanos. 

Los 'comuns' se lanzaron a apoyar la investidura de Aragonès como si fuera la suya, hasta que se han dado cuenta que el acuerdo con Junts no estaba descartado del todo

En febrero, Albiach hizo una buena campaña electoral y logró mantener la representación de su grupo en el Parlament (con 8 diputados), en un momento en que la candidatura del exministro Salvador Illa amenazaba con hacerle un roto. En los debates lució un perfil poco contemporizador con las tesis soberanistas, y criticó el perfil hispanófobo de Laura Borràs y Joan Canadell, así como su incomprensión porque ERC quisiera volver a gobernar con Junts. Pero, tras las elecciones, su apuesta ha sido solo favorecer la investidura de Aragonès, que quedó en votos detrás del candidato socialista. Pretender que los republicanos gobiernen en solitario con solo 33 diputados sobre 135 es inaudito, como también que quien ganó las elecciones, el PSC, renuncie a presidir la Generalitat o, como mínimo, a formar parte del Govern, si los separatistas no se ponen de acuerdo. Si lo hiciera, haciendo caso a los que le piden que “se sacrifique por el país”, elegiría la peor de las opciones, porque ni gobernaría ni tampoco sería oposición, tras haber investido a Aragonès. Si Illa diera al candidato republicano esos cuatro votos que Albiach le exigía hace unos días sería el suicidio del socialismo catalán

Noticias relacionadas

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Desde que acabó la campaña, los 'comuns' se han comportado como los pagafantas de ERC. Creyeron que podrían pactar una Mesa del Parlament sin Borràs de presidenta, y suspiraron porque los republicanos les hicieran un hueco. Fracasaron. Creyeron también que, negando a VOX su derecho a un senador autonómico, pescarían algo. Pues tampoco. Y esta semana se lanzaron a apoyar la investidura de Aragonès como si fuera la suya, creyendo que el acuerdo con Junts estaba descartado del todo, hasta que se han dado cuenta que no. Si Albiach realmente apuesta por un Govern de izquierdas, que es la opción preferida de los catalanes según el CIS, no es imprescindible que dé por hecho que al PSC le corresponde presidir la Generalitat. Dado el empate en diputados con ERC y lo imposible de esa negociación, la líder de En Comú podría proponerse ella, a lo 'Borgen' (la serie danesa, recuerdan). Pero jugar solo a servir los intereses de ERC es pagafantismo, o algo peor.