Pros y contras

Menor, migrante… y trabajador

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El cartel de Vox contra los menas en el metro de Madrid, durante la campaña para las autonómicas.

El cartel de Vox contra los menas en el metro de Madrid, durante la campaña para las autonómicas. / Bruno Thevenin (Más Madrid)

Hay medidas que creemos que no nos implican. Porque van dirigidas a otros, porque no nos incumben en nuestro día a día, porque nunca las necesitaremos... El Ministerio de Inclusión Social y Migraciones está a punto de aprobar un decreto que permitirá trabajar legalmente a los migrantes que salgan de los centros de acogida a los 18 años. Con esto acabará una espiral perversa que condena a la nada a los jóvenes tutelados. Sin posibilidad de trabajar solo queda el camino de la explotación o la delincuencia.

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Estos jóvenes, igual que hicieron tantos antepasados de muchos de nosotros, solo quieren labrarse un futuro. Trabajar y salir del pozo de miseria al que estaban condenados en su país de origen. En la perversidad de una ley injusta han sido discriminados, abandonados y considerados inútiles. O algo peor. Una injusticia que, de forma inevitable, se ha trasladado a nuestra mirada. Con el nuevo decreto, no solo hay una oportunidad de futuro para ellos. También es una medida que nos hace mejores y que nos blinda frente a quienes solo quieren jugar con nuestro miedo para alimentar el odio. Las palabras a favor de la integración se quedan cortas si no van acompañadas de oportunidades reales.

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