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La obra del Bernabeu

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El belga Hazard y Azpilicueta, viejos compañeros en el Chelsea, se saludan al término de la semifinal.

El belga Hazard y Azpilicueta, viejos compañeros en el Chelsea, se saludan al término de la semifinal. / AFP

La imagen de Hazard riéndose junto a excompañeros del Chelsea minutos después de caer eliminado en Stamford Bridge ha resultado la elegida para ilustrar la derrota del equipo blanco a un paso de la final. Sí, resulta grotesco. La propaganda trabajando a toda máquina. Eso y la facilidad para señalar, de nuevo, a Zidane. La imagen que no aparece por ningún lado, sin embargo, es la del director deportivo (¿) del Real Madrid. Ese que no ha fichado relevo a hombres como Kroos, Modric o Benzema, con sus 31, 35 y 33 años cada uno.

Lo de Hazard no es edificante ni ejemplar, pero es anecdótico. Si el realizador no pincha ese plano o el saludo es en el vestuario, ni nos enteramos. Lo que debe preocupar de verdad al madridismo es qué hay detrás del bajísimo rendimiento del belga en el Real Madrid, qué ha causado sus lesiones y recaídas, y por qué con la marcha de Bale no terminaron los extraños casos de futbolistas que se pagan a precio de oro y pasan más tiempo lesionados que jugando en el equipo de Concha Espina.

Infinidad de lesiones

En el apartado de lesiones el equipo merengue es el líder destacado con más de 50. (El Granada ha jugado más partidos que nadie este año y está lejos de esas cifras). Se supone que un club de su categoría debería tener a los mejores especialistas, médicos, recuperadores, preparadores físicos…y si no es así, esa inversión es más importante que ninguna otra.

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Que este Real Madrid haya llegado al segundo partido de la semifinal de Champions contra el Chelsea vivo, es sencillamente heroico. Y que esté disputando la liga, viendo cómo la empezó, también. Zidane, pese al planteamiento de ayer, tiene una enorme “culpa” , junto con el “gen” competitivo inigualable que solo se inocula en el Santiago Bernabeu. Todo ello es mérito de unos futbolistas que hicieron historia en la Champions, a los que el madridismo debe tener gratitud eterna y saber despedir con honores. 

El que fichó a Jovic , vendió que Vinicius era el nuevo Ronaldo y dejó irse a Odegaard, tiene una bonita obra por delante con poco presupuesto. Que puede complicarse si Zizou no firma los planos. Y no es precisamente acabar el Bernabeu.

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