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Así sí, Antoine

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Griezmann celebra el segundo tras aprovechar un fallo defensivo. 

Griezmann celebra el segundo tras aprovechar un fallo defensivo.  / Afp

Griezmann marcó las diferencias ante el Villarreal. Lo que hacen los cracks. Lo que se le pide al francés. Cuando un delantero consigue ser trascendente para su equipo, nadie se plantea que pueda salir del equipo. De manera que en este sistema de Koeman, en el que solo caben dos delanteros, a Dembelé –perjudicado por sus problemas de pubis-- le toca ahora aguardar su oportunidad.

Las cifras goleadoras de Griezmann demuestran que el francés ha mejorado su rendimiento respecto a la temporada pasada. Seguro que la buena dinámica del equipo le ha ayudado pero ya son varios los partidos en que se le ha visto ser determinante. El francés se ha subido al carro de las buenas actuaciones y, así sí, resulta un jugador muy válido para el Barça. Hasta aquí, el presente, esperanzador.

Otra cosa es el futuro, porque si el club consigue lo que pretende --que Messi se quede y el fichaje de un delantero determinante--, Griezmann va a tener complicado mantener un papel protagonista en esta plantilla. Si Koeman planea asentar el proyecto sobre el actual esquema, no quedaría espacio para el francés. Claro que podría ser compatible con un delantero centro, él es el primero que recuerda que la actual no es su posición natural, pero resulta que la suya la ocupa un argentino que lleva el 10 en la camiseta. Si llega un refuerzo, más allá de la autoestima del francés, entraría en juego la economía del club, que no solo no puede aumentar la masa salarial, sino que debe reducirla.

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El mercado como aliado

El mercado futbolístico es el gran aliado de Griezmann, puesto que la dificultad de que haya una gran oferta por él y las penurias económicas del Barça pueden hacer reconsiderar la ambición de fichar un goleador. Pero aun cabe otra variable, Griezmann tiene seis partidos por delante para demostrar a todos los escépticos --entre ellos los dirigentes de su propio club-- que, a diferencia de aquel primer espejismo vivido también en Villarreal, durante la etapa de Quique Setién, esta vez ha emergido de manera definitiva.