Editorial

Tara al reparto 'online': recaudar y regular

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El Periódico

Repartidor de una conocida marca de comercio electrónico, la semana pasada, en Barcelona

Repartidor de una conocida marca de comercio electrónico, la semana pasada, en Barcelona / Ferran Nadeu

El Ayuntamiento de Barcelona tiene en fase de estudio avanzado una tasa que grave el reparto a domicilio de las compras online. El proyecto ha requerido de un análisis muy afinado para que afecte a los grandes operadores que han visto cómo durante la pandemia se ha multiplicado su cifra de negocios, y cuya operativa conlleva costes para la ciudad en términos de polución y ocupación de la vía pública. Peroque, en cambio, no suponga una traba más al sector de la restauración y el comercio local, que ha visto cómo el servicio a domicilio se ha convertidoen un hilo de aire que le ha permitido mantener un mínimo de actividad. Ytodo ello sin que la tasa pueda ser cuestionada desde el punto de vista de la competencia. 

Además de conseguir este difícil equilibrio, más allá de contribuir a las necesidades recaudatorias de unas cuentas públicas en tensión, tanto por la caída de la actividad económica como por las necesidades de atender las emergencias sociales de lapandemia, una tasa de este tipo tiene, si está diseñada adecuadamente, una función regulatoria de una actividad con muchas aristas. Algo que el proyecto municipal ha tenido en cuenta también, al contemplar, por ejemplo, que su aplicación incentive la reconversión eléctrica del parque de vehículos de reparto o una distribución más racional de los horarios. Con todo, probablemente no bastará con una tasa para poner orden a una actividad que exigirá intervenciones desde el punto de vista de la disciplina viaria.  n