Amor y comicios

Día y noche de San Valentín

El calendario ha querido que las elecciones coincidan con la festividad consagrada al aprecio entre humanos; la pregunta es si, ante la indiferencia de la sociedad catalana hacia el patrón del amor español, a la que caiga la noche y se hagan públicos los resultados, los pretendientes se fundirán en un abrazo de futuro o volverán a relucir las navajas y a resonar las metralletas del desencuentro

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Matanza de San Valentín ordenada por Al Capone en 1929.

Matanza de San Valentín ordenada por Al Capone en 1929. / GETTY IMAGES

Cuenta Wikipedia que en tiempos del emperador Marco Aurelio Valerio Claudio Gótico (Claudio II), ya abolido el cristianismo, un tal Valentín, médico romano nacido en Terni (Umbria, Italia), luego sacerdote, casaba en secreto  a los soldados con sus damas en las bodegas de las cárceles del Gran Imperio. A la que dicha desobediencia llegó a oídos de Claudio, este mandó capturarlo y traerlo frente a él para que se excusara, aunque por influencia de otros altos funcionarios Valentín acabó decapitado en Roma el 14 de febrero del 273.

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La fiesta de San Valentín fue declarada por primera vez por el Papa Gelasio I alrededor del 498, recién desintegrado el Imperio Romano, aunque todavía tendrían que crecer y menguar muchas lunas para que el nombre de nuestro santo fuera vinculándose estrechamente a la celebración del afecto, al amor cortés y a las caprichosas flechas de Cupido. Esta festividad, se dice, la introdujo en España, a mediados del siglo XX, la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados para incentivar la compra de regalos por parte de los galantes novios o esposos del franquismo para su “media naranja”. Luego llegaron la medalla del amor con su “hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana”; ‘Love Story’ (“Amar es no decir nunca “lo siento”); y Concha Velasco y la tuna cantando “hoy es el día de los enamorados”. Esta tradición ‘valentinesca’ nunca acabó de prender en Catalunya; aquí las grandes galerías se llamaban Can Jorba (con su mona en la terraza), y Sant Jordi y su lanza decidieron que la primavera resultaba una estación mucho más templada para regalar rosas y libros y pasear de la mano por las Ramblas que el gélido febrero, cuando los pájaros comienzan a aparearse en las nevadas ramas de los árboles.

Noche de matanza

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Pero a cada día soleado le sigue su noche oscura; y fue también un 14 de febrero del año 1929, en la ciudad de Chicago, donde y cuando los hombres del mafioso Alphonse Gabriel Capone ‘Scarface’, disfrazados de policías e inundando las calles de ráfagas de metralleta y sangre fresca, consiguieron deshacerse de su competencia, convirtiendo a ‘Caracortada’ en el gran líder hampón de la ciudad. Capone tuvo más suerte que Valentín, pues alegando que aquel día se encontraba en Florida, pudo  librarse, aunque solo por un tiempo, de la justicia. Esta carnicería gansteril se recuerda en EEUU como ‘La noche de la matanza de San Valentín’.

El calendario ha querido que en esta ocasión las elecciones catalanas coincidan con esta festividad consagrada al aprecio entre humanos. Muy probablemente la jornada –también apodada “la Fiesta Mayor de la Democracia”– transcurra con plena normalidad. La pregunta es si, ante la indiferencia de la sociedad catalana hacia el patrón del amor español, a la que caiga la noche, cierren los colegios y se hagan públicos los resultados, los diversos y diversas pretendientes se fundirán en un abrazo de futuro o volverán a relucir las navajas y a resonar las metralletas del desencuentro.