La caja b del PP

¿Bárcenas es fuerte o romántico?

Cuando un juez le tocó un pelo a su mujer y la encarceló preventivamente, Bárcenas fue fuerte contra Rajoy. Este componente de historia de amor es casi bonito y ha trastocado muchas cosas

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Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, sale de la Audiencia el 16 de enero del año pasado tras declarar como testigo.

Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, sale de la Audiencia el 16 de enero del año pasado tras declarar como testigo. / David Castro

Mariano Rajoy se lo pidió y al final Luis Bárcenas le ha hecho caso: parece ser fuerte. ¿Qué es ser fuerte? Eso tiene muchas respuestas posibles; una de ellas es sin duda saber aguantar, darles tiempo a los amigos poderosos para que resuelvan tus problemas. Otra manera de ser fuerte es aguantarlo todo y estar dispuesto a rendirte únicamente por amor. Entre esas dos posibles variantes de ser fuertes ha ido avanzando el 'caso Gürtel', uno de los más llamativos sobre el manejo ilícito de dinero que hacía el PP.

En aquella petición Rajoy no concretó, como hacen tantos gallegos. Tú ya me entiendes, pareció insinuar. Eso confundió a Bárcenas, que pensaba que Rajoy subía por la escalera del poder (y la de poder hacer lo que a uno le da la gana) cuando en realidad ya la estaba bajando. Creía en la habilidad de aquel presidente de aspecto inocente pero que solo era bueno de verdad fumando puros, como sabemos también quienes esperábamos que supiese paliar los problemas de Catalunya. Bárcenas entonces calló y perdió tiempo. Pero por la misma razón que él, la corrupción, aunque Rajoy también calló, lo que acabó perdiendo fue el sillón. Y no era Rajoy sino el sillón que ocupaba lo que daba competencias sobre la policía investigadora y lo que le dejaba muy a mano el poder judicial, donde Rajoy tenía tantos amigos bien colocados y deudores (a casi todos los jefes los había colocado él).

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Pero como en tantas otras cosas Rajoy no trabajó lo suficiente. Bárcenas se hartó y, hombre al fin y al cabo, desvió su fortaleza desde la defensa del amor interesado al presidente inoperante a una defensa más romántica: la de su mujer. Y cuando a ella, sospechosa de colaborar en sus presuntos delitos, un juez le tocó un pelo y la encarceló preventivamente, Bárcenas fue fuerte contra Rajoy. Este componente de historia de amor es casi bonito y ha trastocado muchas cosas. España es la de siempre pero da sustos. En línea con Lampedusa su justicia, muy flojita, para poder continuar más o menos igual se ha llevado por delante el prestigio de un rey y probablemente sentará en el banquillo a un presidente del Gobierno. ¿Y Bárcenas? Parece romántico, no sabemos si es honestamente fuerte pero sí que sabe jugar fuerte.