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Ambiente en la calle de Hospital, en el Raval de Barcelona.

Ambiente en la calle de Hospital, en el Raval de Barcelona. / Ferran Nadeu

Es el fin del mundo pero no lo imaginábamos así. Este apocalipsis al baño maría resulta irritante, te subes por las paredes, saltas a la mínima y corres el riesgo de hacerte daño. Pero si cuentas hasta diez y bajas a darte una vuelta por el Raval surgen pequeños placeres, cositas que estaban ahí. Momentos que te hacen feliz sin darte cuenta, que son los que cuentan.

En los tejidos urbanos compactos, con calles estrechas y casas pegadas, las grandes superficies comerciales no entran. La vida gira en torno al mercado, las tiendas, las peluquerías y los bares. No es fruto de la casualidad. Es el esfuerzo, una forma de hacer ciudad por suma y sedimento, lugares de encuentro y espacios de la confianza y el microcrédito -Ya me lo pagas el lunes, reina-. Del café a la panadería brota la charla entre vecinas y tenderos. Cura la soledad de los viejos y da válvula a los jóvenes. Que las hormonas rebotan contra las pantallas y luego acaba el rancho en llamas, sea en el Capitolio o en Llinars del Vallès.

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Por eso hay que defender el comercio y el bebercio de proximidad: Ana María y Paqui del Atlántida sirven cerveza en copa helada, con muebles de colegio al sol, 1,65 euros, rambla del Raval, un negocio familiar y futbolero. En la ronda de Sant Pau, Henry y sus compañeros de Los Cachitos refunfuñan si no dices hola antes de usar el servicio, pero no le cierran la puerta a nadie y siempre te buscan un sitio en la terraza. Mahmud del Raj borda el café con leche. Si vas temprano encontrarás allí a la gran Kamino, ya os contaré. María y sus chicos de la Casa de la Pradera hacen de psicólogos y bailan. Leandro es el anfitrión perfecto del Makinavaja. Calle de Carretes. José y Felipe del Romesco te dan de comer como tu abuela. Jordi te hace el cóctel perfecto en el Pesca Salada. Calle de la Cera. Youssef tira una caña en el 33 como pocos. Robadors. No os los perdáis: menú sin fotos, duralex y fluorescente. Llevad a los íntimos. Quemad este artículo después de memorizarlos.