Análisis

Del agrado de Wall Street

Con sus nombramientos, Joe Biden no quiere repetir la frustración que propició Obama

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Joe Biden, durante el discurso de Acción de Gracias, el pasado 25 de noviembre.

Joe Biden, durante el discurso de Acción de Gracias, el pasado 25 de noviembre. / GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Linda, una antigua contratista de obras de 66 años, recorre cada día kilómetros en una nave de Amazon durante el turno de noche empujando una carretilla mientras clasifica mercancías. Por la mañana regresa a su miniremolque en uno de los parques de caravanas que Amazon alquila a trabajadores nómadas como ella. Así arranca 'País nómada. Supervivientes del siglo XXI' (Capitán Swing), en el que la periodista Jessica Bruder habla de los ex estadounidenses de clase media que, ante la tesitura de comer o ir al dentista, pagar la hipoteca o la luz, los plazos del coche o las medicinas, optaron por la caravana: “Ya que no podían subirse el suelo, tal vez podrían suprimir el gasto más importante y renunciar a una vivienda de ladrillo para vivir sobre ruedas”.

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Uno de primeros desencantos que cosechó Barack Obama fue cuando nombró a Larry Summers (71º secretario del Tesoro con Bill Clinton) director del Consejo Nacional de Economía. Obligado posteriormente a dimitir de la presidencia de Harvard por machista, Summers era el candidato de Wall Street. Aunque Obama impuso estrictas reglas en el sistema, como la reforma Dodd-Frank que obligaba a los bancos a limitar operaciones especulativas garantizando más reservas, el demócrata era visto por la izquierda como demasiado en sintonía con la elite financiera. 

En la campaña presidencial que disputaron Donald Trump y Joe Biden, la Comisión Electoral Federal anunció que las contribuciones totales en el ciclo electoral de 2020 alcanzaron una cifra récord: 3.155 millones de dólares. Y el 'New York Times' reveló que la mayoría de los consejeros delegados de las principales empresas mostraron su predilección por Biden frente a Trump como primer funcionario del país. El lema mafioso 'uno de los nuestros' encajaba mejor en el perfil de Biden que en el de Trump.

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Mientras Trump se mueve con zapatos de plomo hacia la puerta de salida de la Casa Blanca, Biden completa su equipo económico, formado en su mayor parte por mujeres y de orígenes diversos. No quiere repetir la desilusión que propició Obama. Muchos blancos descartados por la globalización y la pérdida de tejido industrial compraron la soflama trumpista de 'America first'. Destaca el nombramiento por primera vez de una mujer como secretaria del Tesoro, la economista Janet Yellen, que dejó una grata impresión como presidenta de la Reserva Federal. Otra mujer de origen indio (como la primera vicepresidenta de la historia de Estados Unidos, Kamala Harris, que atesora también raíces negras), Neera Tanden, será jefa de la Oficina de Administración y Presupuesto. Cecilia Rouse, decana de la Escuela de Políticas Públicas de Princeton, será la primera afroamericana al frente del Consejo de Asesores Económicos. Rouse y Tanden fomaron parte de los gobiernos de Clinton y Obama. Al anunciar los nombramientos, Biden ha hecho hincapié en una inquietud no solo femenina: el empleo. Mejor que ahorrar, invertir, crecimiento que traiga empleo. Y que nómadas como Linda puedan aspirar a trabajos más dignos y dejar la caravana.