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Vivir y morir

Pau Donés y Michael Robinson se animaron a despedirse compartiendo reflexiones en forma de película o programa de televisión

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Vivir y morir

CLAUDIO PERI / EFE

A la fuerza ahorcan. La muerte nos provoca un miedo atávico y hacemos como que no va con nosotros; pero la pandemia la ha colocado donde es imposible ignorarla: por todas partes. Así que se acabaron las excusas. Y tal vez sea positivo el aldabonazo, porque la táctica del avestruz no hace desaparecer los problemas; simplemente los camufla. Por eso me reconfortó escuchar la otra tarde al psiquiatra Jesús de la Gándara explicar que algunos de sus mejores recuerdos están vinculados al acompañamiento de personas moribundas. Y me resultó también muy útil conversar con la escritora y periodista Carla Guimaraes, que escribió un artículo en 'El País' titulado 'Tenemos que hablar de la muerte'. Carla es brasileña, aunque vive en Madrid. Hace años su padre la visitó cuando supo que padecía una enfermedad degenerativa y le planteó precisamente eso: que tenían que hablar de su muerte. Carla se negó, hoy arrastra un sentimiento de culpa que la obliga a seguir terapia y trata de que su historia sirva para que otros no cometan el mismo error; además su caso refleja la necesidad de regular legalmente la eutanasia, cuando la vida ha dejado de ser maravillosa para convertirse en un calvario.

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Que Carla lo cuente ahora sin tapujos nos descubre a una mujer generosa y madura. Pero el suyo no es el único ejemplo. Pau Donés Michael Robinson se animaron a despedirse compartiendo reflexiones en forma de película o programa de televisión. 'Eso que tú me das' continúa en el 'top ten' de lo más visto en España y ha recaudado casi un millón de euros que serán destinados a la investigación del cáncer; y eso que va poca gente al cine... Del especial 'Informe Robinson', titulado 'Good, better, best', no hay día que no reciba mensaje de algún amigo contando cuánto se ha emocionado -y se ha reído- con su lección de vida. Que la pandemia nos ha bajado los humos es una evidencia. Ahora que somos más conscientes de nuestra fragilidad, podríamos invocar los versos de la canción de Txarango: “Dir-nos les coses senzilles, fer-nos més fácil la vida. I al final d’aquest laberint només hi ha un…t’estimo”.