29 nov 2020

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La desigualdad

Colas de usuarios en un banco de alimentos de Barcelona durante el pasado estado de alarma.

FERRAN NADEU

Miseria y virus

Sílvia Cóppulo

El impacto de la pandemia -sea por la infección o por la crisis social y económica que conlleva- es desigual. Como lo es crecientemente nuestro mundo

En un taller cochambroso, varios hombres con camisetas de tirantes cosen a máquina mascarillas “quirúrgicas”, que van cayendo de la mesa y se amontonan en el suelo. Las recogen ahí, sentados con las piernas abiertas, unos niños, que las cortan en unidades y las doblan. La suciedad, por doquier. Al fondo, una pequeña bandera india casera.

Probablemente ustedes han visto el vídeo por las redes. Los datos aportados por Manos Unidas, así como las averiguaciones de varios medios de comunicación nacionales e internacionales sugieren que las imágenes pueden ser verdaderas.

  

Aunque al principio fueron utilizadas para denunciar la explotación infantil, ahora son los negacionistas y los defensores de las teorías de la conspiración los que las utilizan para desacreditar las mascarillas, argumentando la falta de higiene en el proceso de fabricación en Asia. Francamente, no es ahí dónde quisiera ir a parar, sino a la pobreza que envuelve la escena. ¿Cómo va a haber medidas higiénicas en países, donde de lo que se trata es de sobrevivir para huir de la miseria? ¿Con qué nivel de hipocresía nos sentimos cómodos?

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Con tozuda nitidez, se demuestra que el covid-19 no iguala a toda la humanidad. El impacto de la pandemia -sea por la infección o por la crisis social y económica que conlleva- es desigual. Como lo es crecientemente nuestro mundo. No nos sorprende ya que los más vulnerables -también en nuestro país- no atiendan a las medidas sanitarias porque, o salen para buscarse la vida o no comen.

España es el cuarto país de Europa en el 'ranking' de la desigualdad. ¿Acaso esa pobreza que afecta -según Oxfam- al 22% de la población, explica en buena medida las pésimas cifras de covid-19 que acumulamos?

 “El virus no entiende de territorios ni de personas”. Los gobernantes que pronunciaban menuda sandez tienen ante sí la oportunidad de actuar con decisión ante los más vulnerables. Desde la alimentación a la vivienda, la educación o la salud física y psíquica. Deberían hacerlo por equidad o al menos por inteligencia social. La pobreza expande la enfermedad.