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Bache y levitación

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La escultura de Miró ’Dona i ocell’, en el parque del Escorxador. 

La escultura de Miró ’Dona i ocell’, en el parque del Escorxador. 

Uno de los sectores que más se ha visto perjudicado, además de por el virus, por la mala gestión de la Generalitat, ha sido el de la música. Quizá por no atizar más el fuego, no se dio en agosto mucho eco al manifiesto de los que pedían una rectificación al 'president' Torra, cuyas palabras contribuyeron de manera torpe, y supongamos con benevolencia que involuntaria, a la ola de cancelaciones de actuaciones confirmadas que terminó de arruinar las ya muy escasas perspectivas de los músicos.

Conviene apoyar iniciativas como el trasladar la mironiana 'Dona i ocell' a la plaza del Cinc d'Oros

A estas alturas, todavía ha de resolverse el lío administrativo que, por cuestiones de papeleo, mantiene cerradas las salas de conciertos que operaban como discotecas. Si el peso dentro del Govern de la 'conselleria' de Cultura, que ya no puede ser decreciente porque no dispone de fuerza ni para hacer un agujero en el suelo y enterrarse, fuera medible con algún instrumento, ni que fuera histórico, es decir vetusto e inservible a los ojos del presente, o tuviera algún espacio en el imaginario de país modélico que algunos vislumbran, es seguro que los 'consellers'  implicados en el agravamiento de los efectos de los rebrotes contra la cultura se apresurarían a reaccionar y rectificar.

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Pero mucho es de temer que, demasiado ocupados en las propias representaciones en los escenarios del 'post-procés', no se dignen levantar el teléfono para atender las supuestas súplicas de la 'consellera', ni de la anterior ni de la actual. De modo que, en la práctica, la diferencia entre no saber de qué van las políticas culturales, Villalonga, o ser una experta, Ponsa, se reduce a cero a la hora de empujar para sacar la cultura de este bache, profundizado, insistamos, por una persistente e impertérrita mala gestión de la Generalitat.

Para hacer un buen corte de mangas y no el llorica, conviene apoyar iniciativas como la de trasladar la colorida, provocadora, sublime, subliminalmente y nada vergonzosamente pornográfica, la desafiante escultura del falo gigante erecto con solemne y misteriosa apertura vulvar, la mironiana 'Dona i ocell', a la plaza del Cinc d’Oros de Diagonal-Paseo de Gràcia.