23 oct 2020

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ACUERDO HISTÓRICO

Placas solares en una empresa de Barcelona.

ARCHIVO / J. C. BARBERÁ

Para que Europa no se arrepienta

Ester Oliveras

España debe invertir en aquellas iniciativas que proporcionen el mayor retorno a largo plazo, lo que significa apostar por la sostenibilidad medioambiental y la tecnología

EL PERIÓDICO ha solicitado a cuatro de sus analistas económicos, tras el acuerdo alcanzado en la Unión Europea, que respondan a la pregunta: ¿Qué debe hacer España con los 140.000 millones de la UE?


La financiación europea puede ser una oportunidad para España si invierte en aquellas iniciativas que proporcionen el mayor retorno a largo plazo. De ahí la insistencia de algunos países de que la financiación esté condicionada y ligada a reformas estructurales. El objetivo es evitar la práctica habitual de chutar hacia adelante para mantener situaciones insostenibles.

Los países del norte han comprendido que, sin un mercado único fuerte, también ellos saldrían perjudicados. Y es que la desigualdad tiene efectos negativos dentro de una sociedad, pero también entre países, sobre todo si estos países tienen una relación tan estrecha. Quizá por este acuerdo también debemos dar gracias a la situación geopolítica mundial, con los Estados Unidos de Donald Trump y la presión de China.

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La inversión del dinero debe seguir dos macrotendencias: la sostenibilidad medioambiental y la tecnología. En primer lugar, el futuro debe ser verde o no será. De ahí el EU Green Deal y la gran apuesta por la neutralidad de carbono. Se necesitarán leyes e infraestructuras que faciliten una transición energética rápida. Ayudar a los sectores más afectados a redirigir su actividad comercial y apostar por nuevos modelos de generación de riqueza que no pasen por la destrucción del planeta: bioconstrucción, energía renovable, una nueva movilidad, repensar el modelo turístico, un sistema de alimentación sostenible y un largo etcétera.

Segundo. Invertir en una gran transformación digital tanto de empresas como de la Administración pública, con especial énfasis en las pequeñas y medianas empresas que suelen tener más dificultades para acceder a estas inversiones. La digitalización aumenta la eficiencia y la productividad, ayuda a aumentar las ventas y facilita la adaptación a los cambios del mercado.

Por último, invertir en investigación y educación. Los países competitivos son aquellos con capacidad para innovar. La inversión en investigación en España, el 1,2% del PIB, es ridícula y nos sitúa a remolque, espectadores de los avances que realizan otros. Es tiempo de dejar atrás el "que inventen ellos". Pongámonos al frente.