24 oct 2020

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ANÁLISIS

La cancillera alemana, Angela Merkel.

ANDRES GORA (GETTY IMAGES)

Alemania solo lidera acompañada

Carlos Carnicero Urabayen

Alemania siempre lidera con permiso desde que una vez arrolló la paz europea con sus ambiciones geoestratégicas desbordadas. Demasiado pequeña para un mundo de gigantes. Demasiado grande para la Unión Europea, sobre todo ahora, entre los rescoldos del 'brexit' y las llamas del covid.

Las costuras que atrapan el liderazgo alemán las observa y conoce sobradamente la cancillera Merkel, la líder europea que más tiempo lleva en el puesto (15 años) y cuyo final político se aproxima (otoño del 2021). "Si Alemania y Francia se ponen de acuerdo, el resto no tienen por qué estarlo, pero sin el eje franco-alemán no hay avance posible en Europa". No es una idea nueva, pero lo ha querido recordar Merkel junto a Macron en Meseberg, unas horas antes de que Alemania comience a ejercer la presidencia rotatoria de la UE.

Este poder hegemónico reticente, como lo bautizó The Economist hace años, toma el timón ante la peor crisis económica y sanitaria que jamás ha vivido la UE. Con el tiempo, la presidencia semestral de la UE se ha convertido en algo testimonial, sobre todo desde que existe un presidente del Consejo Europeo, ahora encarnado por el belga Charles Michel. Pero la presidencia alemana, por influencia y circunstancias, será otra cosa.

Habrá estos meses dos asuntos que eclipsarán por completo el resto. De un lado está la respuesta económica al tsunami covid, cuya reconstrucción debería llevarse a cabo de forma solidaria y estratégica, impulsando una salida digital y verde. De otro está el divorcio británico, un asunto eterno que nunca descarrila pero que siempre traquetea a ambos lados del abismo. 

Plan de recuperación

El FMI acaba de publicar la más catastrófica proyección para el 2020 de las conocidas hasta la fecha. La economía francesa se contraerá un 12,5%, la italiana y española un 12,8%. Junto con otras medidas que ya están en marcha, como el programa de compras del BCE que mantiene la financiación a precios bajos, es urgente la aprobación del plan de recuperación que ha presentado la Comisión con hasta 750.000 millones de euros pagados con deuda emitida colectivamente.

El plan tiene fuerte oposición de algunos países del norte de Europa, conocidos como los frugales: Austria, Países Bajos, Suecia y Dinamarca. En el pasado, Alemania se ha alineado con ellos. Ahora, en cambio, Berlín apadrina la inyección de inversiones de la Comisión porque sabe que si la economía europea no se reanima el virus podría llevarse el proyecto europeo por delante.

El 'brexit' ha tenido hasta ahora golpes emocionales y escenas surrealistas, pero el daño económico podría desbordarse si los europeos y británicos no firman un acuerdo comercial en el otoño (la ratificación tomará un tiempo). El Reino Unido no quiere una prórroga y el cronómetro apunta al 31 de diciembre. Sin acuerdo en vigor ese día, asistiremos a la versión más dura del 'brexit'.

"Europa nos necesita, como nosotros necesitamos a Europa", decía Merkel hace días evocando el doble corsé euro-alemán. La cancillera tirará de la UE, pero necesitará compañía: líderes dispuestos a aparcar la pequeñez que inunda las políticas domésticas.