06 jul 2020

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crisis de una competición centenaria

Gerard Piqué hablando para los medios en la presentanción de la Copa Davis.

AFP / ÓSCAR J. BARROSO

Cierre ¿salvador? para la Copa Davis

Jaume Pujol-Galceran

Sorprende la rapidez y antelación con la que se han decidido suspender las finales de la Copa Davis 2020 cuando faltaban cinco meses para abrir las puertas de la Caja Mágica de Madrid. La decisión es inesperada, ya que la Federación Internacional de Tenis (ITF), propietaria de la histórica competición, dará luz verde en agosto (igual que la ATP y la WTA) a todos los circuitos de sus competiciones.

"Organizar una competición de ese nivel, garantizando la salud de todos los participantes era muy arriesgado", ha valorado David Haggerty, presidente de la FIT. Esa es la razón oficial que la FIT y Kosmos Tennis después de tres meses de analizar la situación provocada por la pandemia del coronavirus.

La imposibilidad de asegurar la salud de los participantes venidos de todas las partes del mundo para disputar la Copa Davis diseñada por Gerard Piqué y Kosmos Tennis han llevado a la FIT a trasladar la competición al 2021, igual que la Copa Federación, aunque en ningún momento en las conversaciones por planificar la temporada 2020 se tuviera en cuenta esos torneos en la anunciada reapertura del tenis.

Ahorro de gastos

Jugar en las pistas ‘indoor’ de la Caja Mágica ha sido decisivo a la hora de tomar esa drástica decisión sin esperar la evolución y la situación de la pandemia en el próximo mes de noviembre.

Posiblemente la suspensión sea valorada como una decisión acertada cuando llegue el momento, pero ahora mismo, de aquí a final de año, está anunciada la celebración del Masters 1.000 de Madrid, que utilizará las pistas cubiertas si llueve, igual que en el Abierto de Estados Unidos y en la nueva central de Roland Garros, además de los torneos ‘indoor’ previstos como el Masters 1.000 de París o la Copa Master en el O2 Arena de Londres, que cerrará una fatal temporada.

En este cierre adelantado de la Copa Davis quizás haya tenido más influencia el déficit de 35 millones de euros (se habla extraoficialmente de 50) que tuvo el año pasado la competición y que no parecía que pudiera recuperarse en el 2020.

La anulación de la Copa Davis permitirá a Kosmos descontar de la cuenta de gastos, de entrada, los 18 millones de euros destinados a premios para los equipos participantes. Y queda por saber si podrán negociarse los 20 millones de euros que se  garantizan anualmente a las federaciones. Unas cifras suficientemente altas para pensar que, si tienes la posibilidad de evitar ese gasto, la mejor decisión sea anular.

Buscar soluciones deportivas para salvar la centenaria competición no parece que hayan quitado el sueño a David Haggerty y todos aquellos que vendieron su joya de la corona al nuevo proyecto de Gerard Piqué.