10 jul 2020

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La clave

Concentración de protesta contra el Gobierno y el estado de alarma, en el barrio de Salamanca de Madrid, el 14 de mayo.

EUROPA PRESS / JESÚS HELLÍN

Ruido de cacerolas

Rosa Paz

Las manifestaciones están lejos de ser multitudinarias como tampoco parece ser mayoritario el respaldo de los madrileños a las prisas de Ayuso

En los barrios acomodados del centro de Madrid resuenan cada noche las cacerolas en protesta contra el Gobierno, al que tachan de “liberticida”, “autoritario” y "socialcomunista” por “decretar” el estado de alarma. Por eso centenares de votantes del PP y de Vox se echan a la calle -empezaron en la de Núñez de Balboa y se extienden como setas- quebrando las normas del confinamiento, en una rebelión que los líderes de las derechas jalean, abierta o tácitamente.

No son muchos, pero son ruidosos. Aunque de ser ciertas las advertencias a Pedro Sánchez de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que los espolea, cuando la gente pueda salir a la calle “lo de Núñez de Balboa va a ser una broma”. Mientras eso llega, si llega, las manifestaciones están lejos de ser multitudinarias como tampoco parece ser mayoritario el respaldo de los madrileños a las prisas de Ayuso, y de quienes aporrean las cazuelas, por acabar con la cuarentena.

Un sondeo de Metroscopia conocido la semana pasada reflejaba que un 77% de los madrileños está a favor de permanecer en la fase 0 -en un porcentaje tan alto tiene que haber necesariamente muchos votantes conservadores-, y solo un 20% a favor de pasar a la fase 1. Ahí la presidenta no encuentra apoyo para su enfrentamiento con el Gobierno, al que acusa de frenar la desescalada por criterios políticos y porque quiere arruinar Madrid. Menos mal que Sánchez es madrileño, imaginen que diría si fuera catalán.

No todo es Núñez de Balboa ni lo de Núñez de Balboa es tan importante por mucho que asuste. Pero parece que Pablo Casado está confundiendo esa minoría radical con la posición de la mayoría de los electores del PP, mucho más moderada. Hacer seguidismo de Vox solo le servirá para regalarle el centro a Ciudadanos y renunciar a consolidarse como alternativa. Es difícil la política en los tiempos del coronavirus.