30 may 2020

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ANÁLISIS

Messi, en su primer entrenamiento después del confinamiento.

FC BARCELONA

Como sea, pero pronto

Antonio Bigatá

Me temo que si todo dependiera de Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional, la competición se reanudaría muy pronto y como sea. Si hiciese falta, incluso con los futbolistas atados con una cadena a unas bolas negras de plomo, al modo de las historietas gráficas, para que no pudiesen escapar. Y si hiciese falta, también, con camillas alineadas al borde del césped para ir acogiendo a los inservibles por lesiones o contagios. Sin público, sin masajistas, sin vergüenza; lo único imprescindible sería que pasase lo que pasase pudiese retransmitirse por TV y que La Liga Profesional cobrase lógicamente los derechos.

Tebas lo deportivo parece importarle un pimiento. Ha sacrificado de entrada de sus planes de reanudación las categorías inferiores, el fútbol formativo e incluso el fútbol femenino. Con esto último da a entender lo poco que le interesa de verdad lo de las chicas, un negocio que todavía no debe considerar económicamente maduro. En esos apartados han acabado en seco los campeonatos sin que él debata si es o no justo. Su glorioso arco de triunfo personal no está para esas pequeñeces.

Protocolos de prevención a puñados

Volverá pronto eso que Tebas llama "el fútbol" aunque los epidemiólogos tengan muchas dudas sobre su conveniencia. Por eso de momento van brotando protocolos de prevención a puñados. Me preocupa que no haya uno solo, claro y consensuado. Eso se debe, no lo duden, al cruce del dinero y la opinión de algunos científicos. Recordarán que eso pasa hasta con los crecepelos: siempre hay algún licenciado que bendice sus efectos casi milagrosos. ¿Porque no iba a pasar con las prevenciones contra el contagio de Covid?

Hay médicos que están muy alarmados con ese regreso "como sea, pero pronto", aunque la Liga de Fútbol Profesional no les haga propaganda

Pero hay otros médicos muy alarmados con ese regreso "como sea pero pronto" aunque la Liga Profesional no les haga propaganda. Los que recuerdan que hay más lesiones musculares cuando se reanuda la competición tras una inactividad, son menospreciados. Los que creen que entrar ahora de golpe en un momento de altísimo esfuerzo por el inmediato desenlace sobre los títulos, descensos y clasificaciones para Europa va contra la lógica médica, son tratados de como pseudocomunistas que están contra el derecho al lucro en las actividades comerciales.

Los que subrayan que a estas alturas de año y calor los planes de entrenamiento intenso pueden debilitar el sistema inmunológico de Messi y compañía, son equiparados a filósofos poco arios que no creen en las virtudes de las buenas razas... Es probable que Tebas no aplauda la mitad del consejo que dan los especialistas en contagios sobre la conveniencia de que los astros dejen de escupir en el césped. En el césped, no.  ¿Pero dejar de escupir?

La modernidad de Tebas

La última genialidad de la Liga son sus preparativos para disimular las gradas vacías para que no depriman a los telespectadores. Además de ideas tan poco originales como ocuparlas con siluetas de cartón o plástico, se barajan fórmulas tecnológicas. Una, llamativa, es superponer en las transmisiones al graderío desnudo imágenes grabadas de públicos de partidos viejos. Eso proporcionará, entre otras cosas,  la posibilidad de ver a parientes fallecidos festejando los goles del futuro.

Y como se tendrán que inventar acompañamientos sonoros para que no se oiga el eco del bote del balón o las voces de los futbolistas se podría conseguir, desde la realización televisiva, lo que se quiera: aplausos al Real Madrid en los estadios más adversos, ovaciones a los jugadores amigos aunque sean menos diestros, o clamor de pañolada contra los presidentes peligrosos.

Confiemos en que si las cosas van por ahí no se querrá asegurar el realismo y la verosimilitud de las manipulaciones incorporando también insultos al árbitros o aullidos racistas contra los jugadores de color. Pero la modernidad que nos prepara Tebas sin duda será muy interesante.