28 oct 2020

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Todo está escrito

La actriz Emilia Clarke en ’Juego de Tronos’.

Énfasis

Care Santos

La lección que la historia comparte con la literatura es: todo pasa, todo vuelve. Y para cuando todo vuelva, volverá a parecernos lo mejor, lo peor, lo más terrible, lo más gamberro o lo más impresionante

Tu historia es la mejor historia, la más dramática, la más terrible, la más impresionante que ha ocurrido jamás. O tal vez no. Tal vez como la tuya hay muchas. Y las hay peores, mejores, más hermosas, más intensas, más brutales, más impresionantes. Ocurren todos los días, semanas, meses, años, décadas, centurias. Seguirán ocurriendo. Nada hay nuevo bajo el sol. Todo está escrito.  La historia se repite. Tu maravillosa historia de amor, tu desaforada tragedia, tu horripilante enfermedad, tu portentoso descubrimiento o esa excitante gamberrada que cometiste a los 30 años, todo eso ya lo habían hecho otros, otras, en otro sitio, en el mismo sitio, en varios sitios al mismo tiempo, en todas partes.

Sin embargo, cada vez que ocurre sentimos que es la peor, la mejor, la más hermosa, la más terrible, la más gamberra, la más sorprendente de las historias. Nos sentimos únicos en nuestra felicidad o en nuestra tragedia y, de inmediato, comenzamos a exagerar, a añadirle énfasis, épica, dramatismo o alarmismo (táchese lo que no proceda) a lo ocurrido. Comenzamos a narrar. Nos gusta creernos únicos, somos adictos al énfasis. A Shakespeare, a 'Juego de Tronos', a los programas de Ana Rosa o a los tangos, según nos dé. Decimos «Nada volverá a ser como antes». Decimos «Habrá un antes y un después». Decimos «Es lo peor que ha sufrido la humanidad». Decimos «Haremos historia».

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Por todo eso se inventó la literatura. Toda la literatura, comenzando por el principio, por 'La Odisea'. Todo el que va a alguna parte piensa que su viaje fue único. Todo el mundo cree que sus grandezas o sus miserias merecen ser contadas. Y escribimos memorias, autobiografías, diarios, autoficción. Por lo mismo la vecina te suelta: «Si te contara mi vida podrías escribir una novela». Por lo mismo recibo mensajes de desconocidos que aseguran: «Tendrías que escribir mi vida».

La lección que la historia comparte con la literatura es: todo pasa, todo vuelve. Y para cuando todo vuelva, volverá a parecernos lo mejor, lo peor, lo más terrible, lo más gamberro o lo más impresionante que ha ocurrido jamás. Y así.