Necesidades y precauciones

¿Debería permitirse la actividad física durante la pandemia causada por el coronavirus?

Según la monitorización de dispositivos móviles, los españoles han caminado un 90% durante el confinamiento: esto tendrá consecuencias sobre la salud

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Un ’runner’ corre por la calle de Aragó, el domingo sin coches.

Un ’runner’ corre por la calle de Aragó, el domingo sin coches. / JORDI COTRINA

Como respuesta a la epidemia de COVID-19, los gobiernos de todo el mundo han adoptado medidas de distanciamiento físico y social y de confinamiento en el hogar para reducir la propagación de la enfermedad. Como consecuencia de ello, la actividad física de todo tipo se ha reducido de manera drástica para centenares de millones de personas.

Según datos de Fitbit a partir de la monitorización de la actividad física mediante dispositivos móviles, los niveles se redujeron en un 38% en España al cabo de una semana de confinamiento. El 18 de abril de 2020, los españoles caminaron un 90% menos en comparación con el 13 de enero de 2020. Todavía no se han estimado los impactos sobre la salud provocados por esta drástica reducción en la actividad física, pero se espera que sean extensos y graves, dado que en atletas aficionados se ha podido observar que los efectos de la pérdida de condición física tienen lugar incluso al cabo de pocas semanas. 

Para poner esta reducción de la actividad física y la subsiguiente amenaza para la salud en una perspectiva más amplia: incluso antes de la pandemia de covic-19 solo el 24% de los adolescentes, el 66% de los adultos y el 68% de las personas mayores en España cumplían con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativas a la actividad física.

En internet se han publicado vídeos y retransmisiones en directo de clases de actividad física; sin embargo, se desconoce cuántos ciudadanos se están beneficiando realmente de tal oferta. Además, el tiempo al aire libre, la exposición a la vitamina D (activada por la luz solar) y la actividad física en sí desencadenan una serie de beneficios para la salud que no pueden alcanzarse al mismo nivel en interiores, desde la función del sistema inmunitario y la ansiedad, el metabolismo, la salud cardiovascular, la salud ósea y la salud general y el bienestar mental.

Estos beneficios pueden lograrse si se realizan como mínimo 150 minutos de actividad física de intensidad moderada a lo largo de la semana; se obtienen beneficios adicionales al aumentar el volumen de actividad física semanal de intensidad moderada hasta 300 minutos (es decir, aproximadamente 30 minutos diarios la mayoría de días de la semana), según las recomendaciones de la OMS.

Es fundamental proporcionar acceso a la actividad física en espacios exteriores tan pronto como sea posible. Así, las estrategias de desconfinamiento deben incluir urgentemente oportunidades para realizar actividad física de forma segura,  implementando medidas que permitan el mantenimiento de la distancia física; una distancia de 1,5 metros entre personas en todo momento. Caminar e ir en bicicleta son modos de transporte activos que aumentan los niveles de actividad física, al tiempo que reducen el riesgo de infección en comparación con el transporte compartido, público o privado.

Precauciones

A la hora de volver a realizar actividad física en el exterior, se deberían tenerse en cuenta una seriede consideraciones. Primero, se debería proporcionar aceras más anchas y carriles bici extra, en especial los que den acceso a espacios verdes y azules (costas, ríos, lagos, etc.); así como  implementar con urgencia rutas que faciliten el transporte activo (caminando o en bicicleta) hacia los servicios esenciales y el trabajo. En segundo lugar, es importante dar acceso a espacios exteriores grandes: deben retirarse los coches y otros obstáculos en plazas, áreas abiertas en los parques y paseos alrededor de la costa y de los lagos, para que puedan ser utilizadas como áreas para la actividad física con distanciamiento.

Además, la tecnología puede ayudar a gestionar y programar el uso del espacio: pueden desarrollarse aplicaciones móviles para alertar a la ciudadanía sobre el grado de ocupación de los espacios públicos que tengan cerca donde puedan hacer ejercicio, y sugerirles alternativas para evitar la sobreocupación. 

La actividad física debe realizarse en solitario o con miembros del mismo hogar o cuidadores cuando sea necesario. Se pueden realizar distintas marcas en el suelo para indicar una distancia de 1,5 metros y convertir las rutas de bicicleta, las rutas para correr y las rutas a pie en circuitos de dirección única, para generar mayor capacidad. Se deberían generar horarios específicos para los ciudadanos vulnerables en los que los espacios para realizar actividad física estén abiertos en exclusiva para ellos.

Por último, es importante disponer de puestos accesibles para lavarse y desinfectarse las manos y aumentar los procedimientos de limpieza: los servicios públicos, las barandillas de escaleras y los equipamientos de gimnasia situados en espacios exteriores deben limpiarse más a menudo. 

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La actividad física es esencial para una buena salud física, mental y social, y debería incluirse urgentemente en la estrategia de desconfinamiento. En resumen, recomendamos permitir hasta una hora al día de actividad física en el exterior, haciendo énfasis en el hecho de que el ejercicio físico se realice en solitario y se mantenga una distancia mínima de 1,5 metros con las otras personas en todo momento.

*Sarah Koch, Jill Litt, Carolyn Daher y Mark Nieuwenhuijsen (ISGlobal), en nombre de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación La Caixa.

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