20 sep 2020

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El debate territorial

Pedro Sánchez, durante la videoconferencia con los presidentes autonómicos celebrada en marzo.

MONCLOA

Federalismo y covid-19 

Andreu Claret

El coronavirus ha puesto de manifiesto nuestra dificultad para compartir una respuesta articulada que saque lo mejor del Estado y de las autonomías

En España, el coronavirus ha hecho aflorar la confusión sobre lo que es el Estado de las autonomías. Ha puesto de manifiesto nuestra dificultad para compartir una respuesta articulada que saque lo mejor de cada cual. Del Estado y de las autonomías. La unidad con la que el Gobierno ha desplegado su estrategia ha quedado hecha trizas por la pelea política entre izquierda y derecha y entre centro y periferia, hasta el extremo de que en ningún otro país se ha dado un espectáculo tan agrio, insolidario, cainita, donde unos y otros se han echado en cara muertos y ancianos. ¿Cuál es la razón de tanto estropicio? Pues que no somos Alemania, donde los 'länder' aceptan con lealtad que Merkel lleve la batuta, a cambio de que les dé margen para confinar y desconfinar.

No somos Alemania, por muchas razones, pero una articulación inteligente entre pautas centrales y protagonismo local también es la que mejor se aviene con nuestro sistema político. El virus podía haber sido una oportunidad para ponerlo a prueba y no ha sido así. ¿Por qué? La repuesta es que nadie ha querido. Noqueados por los primeros errores, el PSOE y Podemos han confundido eficacia con homogenización. La derecha ha votado a favor del estado de alarma porque casaba con su ADN, mientras rezaba para que el Gobierno se estrellara. Los nacionalistas vascos enseguida vieron la oportunidad de convocar elecciones cuando amainara la tormenta. En cuanto a los independentistas, el estado de alarma fue para ellos mano de santo. Una ocasión para volver a soñar en la república como la solución a todos los males, entre otros los de Igualada y las residencias catalanas, supongo. 

La decisión de Sánchez de apostar por un desconfinamiento asimétrico es una nueva oportunidad para demostrar que somos un Estado ‘casi federal’. El federalismo es el mejor sistema para hacer frente a catástrofes como el covid-19 porque es sinónimo de solidaridad y de corresponsabilidad. El Estado de las autonomías puede serlo si las autonomías se comprometen en la gestión del Estado y este con lo que hagan los territorios. No siempre es fácil, ni siquiera en Alemania. La misma Merkel ha denunciado la ‘Öffnungsdiskussionsorgien’, o sea la orgía de discusiones que existe en su país sobre horarios de reapertura. No se trata de caer en orgías, sino combatir mejor el virus y la crisis social. Actuando con lealtad y confianza. Dos principios sin los cuales el federalismo tampoco es eficaz.