26 oct 2020

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Tribuna

Viajeros con mascarilla en la estación de metro de la Sagrera. 

FERRAN NADEU

Transporte público y movilidad activa, ahora más que nunca

Rosa Alarcón

Mantener y aumentar la oferta de transporte público metropolitano es básico si queremos impulsar la recuperación económica y, al mismo tiempo, conseguir que el modelo de movilidad obligada metropolitana no se nos colapse

El confinamiento por la crisis del covid-19 ha removido con fuerza los hábitos de movilidad de toda la población. La restricción de la movilidad, herramienta indispensable para evitar la propagación del virus, ha supuesto reducciones del tráfico de más del 80% y caídas de la demanda de transporte público superiores al 90%, con una inversión del reparto modal de los desplazamientos a favor del vehículo privado. 

Durante la fase álgida de la crisis las administraciones hemos tenido que poner en marcha soluciones de movilidad excepcionales como recomendar, siempre que fueran imprescindibles, desplazamientos con sistemas individuales. Además, ha sido necesario reducir la ocupación del transporte público hasta un tercio para poder garantizar la distancia social de seguridad. 

A medida que la actividad se vaya volviendo a la normalidad se irán tomando medidas de transición. Será necesario redimensionar infraestructuras que favorezcan desplazamientos seguros a pie, en bicicleta y en otros vehículos de movilidad personal, revertiendo carriles de tráfico para carriles bici o de peatones, entre otras medidas posibles. 

Satisfacer la demanda

Durante la transición también deberemos acoplar el aumento de la actividad con el incremento real de la oferta de transporte público para poder satisfacer la demanda. De mantenerse el criterio de ocupación máxima del 33% de cada convoy o autobús, una vez recuperemos la plena actividad hasta 1,2 millones de desplazamientos que antes se hacían en la red de TMB, ya no se podrán volver a hacer. 

Para evitar la pérdida de estos desplazamientos tendremos que poner en marcha medidas que vayan más allá de la distancia social, ofreciendo todos los elementos de seguridad (mascarillas, guantes, geles desinfectantes, limpieza exhaustiva de vehículos, información transparente) que sean oportunos. 

Aunque el vehículo privado motorizado ha sido una alternativa durante la transición, tiene que ser una medida provisional. No nos podemos permitir el lujo de tender a un patrón de movilidad ya obsoleto, centrado en el vehículo privado propulsado con combustibles contaminantes.

Mantener y aumentar la oferta de transporte público metropolitano es básico si queremos impulsar la recuperación económica y, al mismo tiempo conseguir que el modelo de movilidad obligada metropolitana no se nos colapse, con la correspondiente pérdida de competitividad, tiempo y aumento de la siniestralidad, la congestión, la contaminación y el ruido.  

Las lecciones de la pandemia

Nuestro objetivo es reafirmar el modelo de movilidad sostenible, centrado en la movilidad activa y un transporte eficiente, seguro y de alta calidad: prioridad del transporte público, pacificación del espacio urbano para ir a pie o en bicicleta, plataformas de movilidad compartida, transición energética del transporte y disminución del uso del vehículo privado motorizado generador de congestión, saturación del espacio público, contaminación y ruido. 

Tenemos que leer bien las lecciones de la pandemia y aprovechar los esfuerzos hechos por empresas y trabajadores durante el confinamiento para hacer teletrabajo, incorporar la formación a distancia y la flexibilización de horarios laborales para evitar las horas punta. También tendremos que dar un nuevo impulso a los Planes de Movilidad Sostenible de Empresa, concertados entre los polígonos industriales, las empresas, los trabajadores y los operadores de movilidad, tanto públicos como privados y en ámbito metropolitano. 

Ahora es el momento de reafirmar la apuesta por la movilidad sostenible. trabajando, en una gran lógica de gran pacto, y consenso, para acelerar inversiones largamente aparcadas, informar, generar confianza y ofrecer una red de transporte público segura, sostenible, eficiente, fiable y de alta calidad.