14 ago 2020

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LA CLAVE

Irene y Mauro Bagen Guillem, de 12 y 9 años, en su casa en Barcelona mirando la tele. Al fondo, su madre teletrabajando.

RICARD CUGAT

Monclovitas muy "humanos"

Gemma Robles

El Gobierno permitió que lo técnico se impusiera con mucho a lo humanamente razonable con las salidas de los niños. El "no doy crédito" se impuso en los balcones frente a la infancia recadera y tutelada y hubo rectificación

En la Moncloa llevan una semana complicada. O de vaivenes ruidosos. La esperanzadora noticia de que los niños por fin podrían salir a la calle se convirtió en controversia nacional en menos de seis horas el pasado martes. El Consejo de Ministros bendijo que se limitara el paseo de los pequeños a farmacias, quioscos, cajeros y supermercados. Una decisión supuestamente hiperprotectora frente al covid, con aura técnica y científica, que sorprendió a algunos de los ministros que la escucharon en la habitual reunión del gabinete. «¿Al supermercado los niños, pese al coronavirus?». La pregunta del millón...  y de millones de españoles y hasta de algunos miembros del Ejecutivo.

No se le otorgó la relevancia debida a un asunto crucial en ese consejo y a Salvador Illa, titular de Sanidad, le explotó en las manos, un rato después, cuando todavía pensaba que había tiempo para limar desajustes sin alborotos excesivos. Lo técnico se impuso con mucho a lo humano y no se buscó el equilibrio garante. La oposición política, una parte de la sociedad confinada y hasta el socio de coalición se revolvieron. 

El «no doy crédito» se hizo himno oficial de ventanas y balcones que, a eso de las siete de la tarde, cogieron la cacerola e hicieron público el desconcierto que les provocó oír, de boca de la portavoz gubernamental, que sus pequeños tenían permiso para ejercer de recaderos tutelados y nada más. Cerca de las nueve de la noche llegó la rectificación. Apoteósica la velocidad a la que corrió por los chats familiares y escolares. El propio Illa dio la cara para explicarlo y alegó que su equipo sabe «escuchar».

El vicepresidente Pablo Iglesias se encargó de aclarar en las redes que él discrepaba del plan de desconfinamiento infantil con tintes comerciales. Por si las moscas. Ya este jueves, cuando apareció con Illa para explicar la versión buena, Iglesias justificó el error en que el Ejecutivo es «humano». Claro, como el clamor que le obligó a corregir.