29 sep 2020

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IDEAS

El tacto de las películas

El tacto de las películas

Desirée De Fez

En un momento en el que todo es tan etéreo, el apego a lo físico está lleno de sentido

Varios colegas y amigos, entre ellos Jordi Sánchez-Navarro y Noel Ceballos, llevan días mostrando en redes las joyas de su colección de películas en formato físico: ediciones de coleccionista, rarezas, DVDs o Blu-rays por los que tienen cariño especial…

Los críticos argentinos Diego Brodersen y Javier Diz hacen de vez en cuando en Twitter “batallas virtuales” de discos, poniendo sus vinilos alternativamente y mostrando cómo giran en el tocadiscos. Y anoche, Sean Baker, director de películas como 'Tangerine' (2015) y 'The Florida Project' (2017), anunciaba que se había abierto una cuenta en Instagram para mostrar los pósters de películas que lleva coleccionando desde la adolescencia. Más allá de que personalmente me encanten estas cosas, de que activen mi lado curioso y cotilla, creo que la tendencia espontánea a compartir en pleno confinamiento esos tesoros es reveladora y hermosa.

Da igual si son películas o afiches comprados en tiendas o en internet. Da igual si se trata de regalos, joyas heredadas o cosas prestadas que no pudieron ser devueltas. Da igual si detrás de ellos hay o no una historia de amistad, amor o desamor. Da igual incluso si no tienes claro de dónde salen, por qué están en tus manos. En un momento en el que todo es tan etéreo, desde las películas que vemos en plataformas hasta la imagen de nuestros seres queridos al otro lado de la pantalla, ese apego a lo físico está lleno de sentido y, personalmente, me emociona muchísimo.

Aunque esos DVDs increíbles, esos discos centelleantes o los pósters enmarcados de Sean Baker estén confinados en imágenes que se perderán en la inmensidad de Twitter o Instagram, en un momento así son todavía más valiosos. Lo son porque el impulso de elegirlos, cogerlos, ponerlos sobre la mesa para que salgan guapos en la foto y compartir su imagen en redes nos recuerda lo mucho que echamos de menos tocar. Tocar los DVDs y los discos de las cubetas de una tienda, y tocar a las personas a las que añoramos. También porque, quiero creer, ese gesto lleva implícita la necesidad de contar que nuestro apego a las películas no es algo abstracto o volátil.