05 jun 2020

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IDEAS

Esta guitarra fabricada en ’chez’ Otero-Blanco es casi mejor que la de Woody Guthrie, porque mata el aburrimiento.

MIQUI OTERO

No despierten al niño

Miqui Otero

El cartón divierte dos veces, cuando inventas una guitarra con una caja y cuando juegas con ella

Es curioso vivir la cuarentena con alguien que no tiene ni pajolera idea de por qué está encerrado y que, sin embargo, tiene terminantemente prohibido pisar la calle. Con un niño, en mi caso de dos años y medio.

Después de intentar explicarle muchas veces que los aplausos de las ocho eran para animar a los que se están jugando el tipo (sanitarios, cajeras, repartidores), tras enseñarle incluso fotografías de los oficios, lo di por imposible. Un día que estaba especialmente gamberro, decidí cambiar de estrategia: le prometí que si se portaba bien, por la tarde todos los vecinos saldrían a sus balcones y ventanas para aplaudirle por ser tan buen chaval. De algún modo lo entendió. Cuando tocaron las ocho y estalló la ovación, quiso salir al balcón a agradecerla con reverencias.

Quizás con este tipo de tácticas estoy educando a un posible dictador. Teniendo en cuenta la deriva autoritaria que podría tomar el mundo, quizás encontraría trabajo.

Pienso en todo ello después de ver el precioso vídeo sobre el confinamiento con niña que el realizador Pol Mallafré estrenó en la BBC. Él y Ángela Monge, su pareja, también se inventan algunas tretas y se pasan el día buscando cosas (porque ese es el papel de los padres: buscar, encontrar, recoger, además de rebañar Danoninos e ingerir los últimos actos de cada plátano desechado). En mi caso, me he dado cuenta, con el mismo extrañamiento con el que recibiría descubrir que puedo volar, de mi pericia aceptable para las manualidades. Dicen que la leña calienta dos veces: cuando la recoges y en la chimenea. El cartón divierte dos veces, cuando inventas una guitarra con una caja, o un dragón con una huevera, y cuando juegas con él. Cuando entra el agobio, uno piensa en la frase de Santiago Alba Rico en su ensayo 'Leer con hijos': "¿Para qué sirven los niños? Para cuidarlos, para volvernos cuidadosos". Para aprender de ellos.

Lo importante es, en definitiva, que no se entere demasiado. Y últimamente, mientras el resto tenemos pesadillas, a él le ha dado por partirse la caja en sueños. Esperemos despertar pronto nosotros y que él lo haga cuanto más tarde mejor.