03 jun 2020

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Efectos de la epidemia

Reunión del Consejo de Ministros del pasado 17 de marzo.

Llega la segunda oportunidad

Matías Vallés

Aplicando el olfato que los ha llevado al poder, los gobernantes perciben que se estrena un planeta nuevo, y no necesariamente más hospitalario

No todas las vidas humanas disfrutan de una segunda oportunidad, una sentencia de argumentación innecesaria en estos días de muertes masivas por la peste. Sin embargo, la interpretación más optimista de la pandemia establece hoy que el coronavirus le concede una segunda oportunidad al género humano. Las curvas y los eruditos evalúan la cosecha de infectados, ingresados y cadáveres, pero se desdibuja la impresión de haberse enfrentado al 'big one', a la catástrofe sin salida.

Una vez que se demuestra que el futuro también existe, después de semanas confinados en un presente depresivo, la fuerza de la costumbre propone salvar y restaurar un máximo de las leyes sociales o incluso económicas vigentes antes del coronavirus. O sea, que no han entendido nada. La segunda oportunidad solo arrancará a condición de empezar de cero. Las personas, y en especial los líderes, que se presenten a la nueva época con sus hábitos consolidados son más peligrosas que un contagiador asintomático de la pandemia. Para ponerlo en plata, ¿qué tal una ley que fije para los deportistas de élite un tope salarial de 100.000 euros anuales, todos los ingresos incluidos? Por supuesto, no se obligaría a ninguno de ellos a aceptar esas condiciones, y así sucesivamente.

“Estados Unidos es la tierra de las segundas oportunidades”, cantaba un George Bush más letal para el planeta que Donald Trump. Por tanto, la segunda oportunidad está muy sobrevalorada, si la ha manoseado el libertador a muerte de Irak. Sin embargo, no queda otra. El miedo que transmiten los gobernantes mundiales en sus comparecencias no solo se debe a que han perdido la inmunidad más preciada, la biológica. Aplicando el olfato que los ha llevado al poder, perciben que se estrena un planeta nuevo, y no necesariamente más hospitalario. Sin mapas, el peor criminal es hoy el experto que asegura saber lo que va a pasar. La segunda oportunidad es endeble como un recién nacido pero, si se desaprovecha, está garantizado que no habrá una tercera.