30 mar 2020

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ANÁLISIS AZULGRANA

Leo Messi, en una imagen de archivo.

AFP / FILIPPO MONTEFORTE

No nos engañen más, por favor

Emilio Pérez de Rozas

Yo rogaría, a ser posible, es solo una petición de un tipo al que le gusta el fútbol, no con la pasión que le profesa al béisbol, que, si puede ser, solo si puede ser, no nos engañen más.

Si el entrenador del Barça del partido de anoche en San Paolo, Nápoles, hubiese sido cualquier otro que no fuese el recién llegado Quique Setién, igual Eric Abidal Óscar Grau volaban mañana (u hoy mismo) a Catar para volver a tantear a Xavi Hernández.

Digo que estaría bien que no nos engañasen más, los que mandan y los que dirigen la plantilla, pues no paran de decir mentiras sobre el legado que han recuperado, dicen de Johan Cruyff. Por favor, dejemos de utilizar el nombre del ‘Profeta del gol’ en vano, sobre todo si lo primero que hacemos, en el primer partido serio de la nueva era, es renunciar al 4-3-3 y apostar por un controlador y aburrido 4-4-2.

Messi no miente

Al menos Leo Messi, que anoche jugó uno de los peores partidos de su vida en el templo de Diego Armando Maradona, allí donde todo el mundo le esperaba como si fuese el Papa, ya que detesta ser llamado ‘D10S’, no nos engaña. Messi dijo que no les daba para ganar la Champions y va a tener razón. El partido del 10 fue, simplemente, lamentable, cuando todo el mundo pensaba que, en honor al ‘Pelusa’, pondría el estadio que adoró a Maradona en pie. Y no una, sino diez veces. Pues no, ni una.

No pueden hacerse las cosas que ha hecho el Barça, no puede mantenerse el discurso de Setién con partidos tan lamentables, tan pobres, tan aburridos, tan sosos, tan poco Barça como el que padecimos anoche. Es ahora cuando uno quisiera insistir en lo dicho: el Camp Nou no pitó los 1.005 pases del otro día, no, no, lo que pitó la ‘gent blaugrana’ fue ese jugar por jugar, tocar por tocar, aburrir a las ovejas y, al final, arrancar un empate que, vale, sí, es un gran resultado para la vuelta (por cierto, sin Vidal, el amigo y protegido de Messi, y sin Busquets), pero que deja mucho que desear siendo el Barça, dicen, uno de los favoritos para ganar la Champions. Bueno, según Setién, tan favorito como los demás favoritos. No sé qué le ve ese señor a su equipo, pero, al margen de estar encantado por haber debutado, él, en la Champions, lo de anoche le debió dejar muy, muy, insatisfecho.

El discurso de Setién

Porque, cuando digo que no nos vendan euros a cinco pesetas, me refiero, precisamente (y lo siento, o no) al discurso de Setién, que, anoche, sin duda, debió tardar lo suyo en conciliar el sueño porque, sí, arrancó un buen empate pero de forma lamentable. Y a él, según contó el primer día que llego (e, incluso, se vio obligado a matizarlo) no le gusta ganar (o empatar) jugando mal. Es más, se va a casa cabreado.

Pues, más o menos, como se fueron a dormir todos los culés. En estos momentos hay cinco o seis equipos muchííííííííísimo mejores que el Barça. Y, sobre todo, equipos con más ganas de jugar a fútbol, más energía, más ideas y más intenciones de golear que este Barça reconstruido no se sabe por quién ni para qué.

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