Mujeres en cargos públicos

Colau y la vulnerabilidad

La feminización de la política pasa por destinar recursos públicos a cuestiones no tratadas con suficiente atención por afectar en su mayoría a mujeres

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Una doctora examina a una mujer embarazada de seis meses.

Una doctora examina a una mujer embarazada de seis meses. / ELISENDA PONS

La gala de los Oscar descartó emitir durante la publicidad un anuncio sobre la recuperación posparto, por considerarlo demasiado gráfico. El anuncio solo mostraba las dificultades de una mujer para levantarse de la cama e ir al baño.

En Catalunya, la atención a las mujeres que sufren secuelas posparto se antoja similar. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, compartió en Facebook la experiencia de sufrir una hernia abdominal causada por el parto de su segundo hijo en el 2017, y que se operó dos años después. “Si no hay riesgo para tu vida, todo lo que te pase (después del parto) es TU problema. (…) He pasado dos años y medio sintiendo que nadie se preocupaba por ello, (…) que mi cuerpo era más feo y que discretamente tenía que comprarme ropa más ancha para disimular mi deformidad”.

El testimonio de Colau, igual que el de tantas otras mujeres que van compartiendo sus experiencias durante el embarazo, parto y posparto, es clave para reclamar una atención como es debido a las madres. Sin embargo, Ada Colau no es una mujer cualquiera. Es la alcaldesa de Barcelona, una de las mujeres más poderosas de la política catalana. En su testimonio se echa de menos una reflexión sobre qué puede hacer para contribuir a una mejor atención a las madres.

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La feminización de la política pasa por destinar recursos públicos para atender cuestiones hasta ahora no tratadas con suficiente atención por afectar en su mayoría a mujeres. En las palabras de Ada Colau falta la Colau alcadesa. Solo hay las de Colau mujer, impotente ante unas instituciones médicas y sociales de sesgo machista. Como si las mandatarias tuvieran en el hecho de ser mujer su kriptonita. El poder de su cargo no vale nada cuando se enfrentan al poder patriarcal. El reconocimiento de la propia vulnerabilidad, y la reivindicación de la interdependencia mediante los cuidados, es una gran aportación del feminismo a la política. Pero la vulnerabilidad y los cuidados deben abrir la puerta al empoderamiento colectivo, no ser la constatación de su imposibilidad. En esta tarea, las mujeres políticas tienen un papel fundamental.