28 mar 2020

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Recuperar una tradición cultural

Escena de la adaptación de la obra teatral de Rodoreda ’La senyora Florentina i el seu amor Homer’, a cargo de Sergi Belbel y con Mercedes Sampietro (segunda por la izquierda), en el TNC.

TNC

Ver teatro en la tele

Marta Buchaca

Puede que grabar teatro sea una aberración, pero también es la única forma de que un arte que es efímero por naturaleza permanezca

Si me preguntan qué es lo que me ha convertido en una apasionada del teatro les responderé sin dudarlo que hay dos claros responsables: mi madre, que me llevaba a ver teatro familiar cada domingo por la tarde, y la televisión. Sí, lo han leído bien. Fue en un televisor Elbe de pantalla minúscula donde vi obras que me marcaron para siempre y de las que, todavía hoy, puedo recitar pasajes enteros: 'El verí del teatre', de Rodolf Sirera; 'El temps i els Conway', dirigida por Mario Gas, o el 'Cyrano de Bergerac' de la Companyia Flotats son solo algunos ejemplos. Eran los 90 y en esa época era normal que se emitiera teatro en televisión. En la web de RTVE tienen un archivo de teatro en catalán que es oro, donde se pueden ver montajes que se han convertido en clásicos: el 'Terra Baixa' que Montanyès dirigió en el Teatre Lliure; 'Quartet', de H. Muller, con la gran Anna Lizaran, también del Lliure; 'Glups', de Dagoll Dagom, y un largo etcétera. En el archivo se combinan obras expresamente adaptadas para televisión con obras de teatro grabadas. Desgraciadamente, solo podemos ver obras hasta el año 1995, momento en que el archivo se interrumpe para siempre.

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Habrán oído decir que grabar teatro es una aberración, y lo suscribo, pero también es la única forma de que un arte que es efímero por naturaleza permanezca. Los jóvenes de hoy en día nunca podrán ver a la Lizaran en un teatro, pero lo podrán hacer en una pantalla, y eso, les aseguro, es mejor que nada. Se me ponen los pelos de punta viéndola en 'Quartet' o en 'Maria Estuard', obras que yo nunca vi en directo pero que puedo recuperar gracias a ese extenso archivo. En los 90 había muy pocas cadenas, pero se apostaba por el teatro de manera clara y contundente. Hoy, en cambio, tenemos plataformas para todos los gustos y canales de todo tipo, pero lo de ver teatro en la tele es algo excepcional y puntual.

Emitir teatro en la televisión no es para nada caro y supone una aportación intangible a nuestro patrimonio cultural. Todas las obras que se ven en nuestros teatros deberían ser de dominio público una vez producidas y explotadas. Yo misma, que me dedico a esto, no puedo verlo todo. Sería estupendo que, en lugar de ver cada noche la serie de turno, uno pudiera ver la obra que se perdió la temporada pasada o volver a ver ese montaje que tanto le impresionó. ¿Por qué no recuperar esa tradición que era tan habitual hace décadas? Estoy segura de que hay muchos jóvenes y no tan jóvenes que no van al teatro porque, simplemente, piensan que es algo que no va con ellos, pero que si, como me pasó a mí, lo descubren mediante la televisión, se convertirán en espectadores habituales. Emitir teatro es un deber de la televisión pública, así que espero que mi petición no caiga en saco roto y pronto podamos ver teatro en TVE y en TV-3 y el 33 de manera habitual. Mientras eso no pase, yo voy a seguir disfrutando de las obras que marcaron mi adolescencia y que se pueden encontrar en internet.