20 feb 2020

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ANÁLISIS AZULGRANA

Leo Messi volvió a vivir y experimentar, en San Mamés, otra desesperante noche

AP / ÁLVARO BARRIENTOS

¿Quién ideó esta bacanal de insensatez?

Emilio Pérez de Rozas

Hola, sí, soy yo, de nuevo, buenos días, el amigo de Ernesto Valverde. Ha dejado alguno más por aquí, sí, pero no se hacen notar. Y hacen bien. Todo el mundo ha pasado página rapidísimamente, como debe ser en un mundo donde los mesías siempre han superado la aureola de los realistas.

Y, por tanto, aunque en pocos días el Barça ha dejado de ser líder de la Liga (cosa que había ocurrido en el 92% de las jornadas de los dos últimos años y medio) y perdido la Copa del Rey ante el otro ‘rey’ de copas, hay quien vio brotes verdes, no ya en la ‘catedral’ (“me gustó todo, menos el resultado”, ¡no me jodas, Quique!), sino, incluso, en Ibiza.

Es más, he leído que la eliminación de Bilbao va a ser el trampolín de lanzamiento hacia la tercera Liga consecutiva y, por supuesto, hacia una nueva Champions. Lo he leído: “El Barça de Setién pierde el día que mejor juega”. Y eso, lo juro, es un elogio. Lástima que al ‘Txingurri’ no le sirviese de nada que su Barça jugase su mejor partido del 2019-20 en Arabia Saudí, horas antes de que los despidiesen. Insisto, hay que creer en los mesías. No, no, no pido que despidan a Setièn ¡por Dios! Es una víctima más.

Fe ciega en el doblete

Se diría que en aquel Barça de Yeda majestuoso, Josep María Bartomeu no vio ambición ni grandeza. En este de San Mamés, sí, tanto que ya le ve bicampeón. ¡Yupi!, el presidente, que al paso que va el equipo y los líos en los que le meten/se mete solo se verá obligado a adelantar las elecciones, tiene fe ciega en un vestuario que ha empezado  discutir entre ducha y ducha.

Un vestuario, por cierto, donde los jugadores, ellos, tan suyos, tan egoístas, tan supervivientes, se quejan ahora de que (algunos) les criticamos porque siempre se van de rositas y piden no lanzarse bolitas de caca entre ellos, cuando lo que deberían preguntarse es si es verdad lo que se dice de ellos y si, ciertamente, eso es el Taj Mahal o el Arca de Noé a punto de hundirse.

Es posible, muy posible, hasta puede que sea cierto, que lo que se vio en San Mamés es una reproducción de los 70 minutos de Yeda: esto es todo lo que puede dar de sí el actual Barça. Parece. La cuestión es que el Barça lo da todo y no es suficiente. Todo lo contrario del Real Madrid, que cae eliminándose guardándose a los mejores. Y Messi pelea, pero no marca, no le sale el último pase o la asistencia milagrosa.

El final de una década

¿Será que lo que estaba ocurriendo antes de que matasen a Valverde era que el ‘Txingurri’ estaba tratando de sobrevivir, con todo su equipo, a la decadencia final de una década más que prodigiosa? Será. Y si es así, si Ernesto manejaba como manejaba las conferencias de prensa, las alineaciones, las rotaciones, las estrategias, los sistemas, los egos en el vestuario, los resultados, en fin, para alargar lo máximo posible la muerte de un proyecto ¿a qué viene coger el tablero y lanzar todas las piezas por el aire?

Si Valverde trataba de retener el agua en sus manos y se le escapaba entre los dedos, si las fuentes futbolísticas del ‘dream team’ han dejado de emanar ‘tiki-taka’ y la cantera es Ansu Fati y punto (descubrimiento o alternativa de Valverde ¿dónde está Riqui Puig?)  a qué viene llevar al paredón, entre todos (presidente, director técnico, CEO y hasta plantilla, según Eric Abidal) al entrenador y ver brotes verdes donde solo aparece decadencia.

Y me olvidaba lo más importante, perdón, perdón: encima, han cabreado a Leo Messi. Muy inteligentes, sí. Muy listos. Muy háciles. Enfadar al ‘puto amo’ puede llevar a algo más (o peor) que un adelanto electoral cuando ‘Barto’ aún no ha empezado a presentar a su heredero en sociedad.