23 sep 2020

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ANÁLISIS

El  líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, durante un discurso en Teherán.

EFE

Preguntas y respuestas sobre Irán

Alfonso Armada

Son muchos los iranís que consideran que Soleimaní y los guardianes de la revolución son responsables de crímenes contra la humanidad

Hay dos aspectos que sorprenden cuando uno viaja a Irán: la pasión crítica de los iranís contra el régimen de los ayatolas --sobre todo de los jóvenes, ansiosos de abrirse al exterior con un nivel de inglés en general admirable-- y la devoción por la poesía. Los sábados por la tarde están llenos de lectores entusiastas los jardines donde reposan los grandes poetas persas. Ahmad Shamlu (1925-2000) es uno de los más recientes. 'Fénix en la lluvia' (publicado el año pasado en España por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, en versión de Clara Janés y Said Garby) es una antología que recoge lo mejor de su obra. Allí, al azar, leemos ‘En la lejanía…’, que parece hablar de ahora mismo: 

“En la lejanía hay un fuego sin humo
que en la orilla florida del mar frío de la noche
emite abundantes llamas.
¿Pero qué sucede?
¿Es un alto palacio que está ardiendo?
¿O un pajar atrapado por el odio
en el fuego de la controversia?
(…)
¡Sí!, por aquí
nada sucede:
en la lejanía hay un fuego sin humo.
Y aquí no hay humo, ¡ni rastro de un farol!”.

En el prólogo, escribe Clara Janés: “En un momento como el actual, en que aumenta la confusión y el desorden a nivel mundial, su poesía es, más que nunca, como ese rayo de luz que nos guía en la oscuridad”.

Una iraní residente en España, experta en ingeniería, fue quien me habló de 'Fénix en la lluvia'. Ella aceptó responder a dos preguntas después del asesinato del general Qasem Soleimaní, responsable de las operaciones en el exterior de los Guardianes de la Revolución iraní, por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

¿Qué supone la muerte de Soleimani para el futuro de Irán y su camino hacia la democracia? 

"Es complejo en este momento insinuar alguna hipótesis clara sobre lo que supondrá su muerte en el futuro de Irán. Se están debatiendo posibilidades que apuntan a sentidos contrarios y los iranís estamos expectantes, esperando con mucha angustia e incertidumbre. Ante la noticia de su asesinato, aún habiendo acontecido bajo formas denunciables, agrediendo la soberanía de un tercer país, parte de la población iraní se alegró y sintió cierto alivio, porque era un hombre temido en Irán, como lo son los guardianes revolucionarios, culpables de terribles crímenes contra la humanidad".

"Pero al mismo tiempo, ¿cómo no estar atemorizados ante la amenaza de una escalada mayor en las tensiones? Todas las miradas están dirigidas hacia una posible guerra, pero ¿acaso una guerra garantiza una democracia al pueblo iraní? Nadie desea una guerra a excepción de algunos fanáticos o desmemoriados. La situación es de enorme complejidad, por un lado, van en aumento las tensiones con Estados Unidos y por otro (y esto no hay que dejarlo en un segundo plano) la represión atroz que ejerce el régimen sobre su pueblo. Mientras todos los medios enfocan las ceremonias de luto de Soleimani, no hay que olvidar que este régimen no ha permitido que se celebren muchos de los funerales de los jóvenes muertos en las revueltas de noviembre (300 personas según Amnistía Internacional y 1.500 según Reuters) y para silenciar el lamento de sus familias ha encarcelado a muchos de ellos". 

Posibles represalias

¿Qué siente ante la amenaza de Trump de que si Irán responde con furia no solo arrasará sus instalaciones militares y económicas sino también su patrimonio cultural?

"La palabrería de Trump es una permanente muestra de su ignorancia y necedad, pero en esta amenaza hay algo de profunda mezquindad, el deseo de hacer daño a un pueblo –y no solo a su régimen- y la demostración, una vez más, de su bajeza moral y ética, de su falta de humanidad. El patrimonio cultural iraní no es algo que le preocupe mínimamente al régimen iraní, pero para el pueblo es lo más preciado que tenemos. El gobierno ha descuidado y desprotegido el patrimonio a lo largo de las últimas cuatro décadas y en repetidas ocasiones incluso amenazado con su destrucción (sobre todo aquello que pertenece a la época preislámica)". 

Otro ingeniero, a quien entrevisté en Isfahán hace dos años, ultracrítico con el régimen (“por supuesto que no piso la mezquita, ningún joven lo hace”), prefirió no hablar ahora por temor a represalias. Cabe preguntarse a quién beneficia a corto plazo la eliminación de Soleimani: A Trump, un buen chivo expiatorio exterior para su campaña de cara a su reelección y como distracción frente el proceso de 'impeachment'; a la posible reelección del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, y al blanqueo de la imagen del hombre fuerte de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, aliado de los anteriores, así como a su cartera petrolífera.