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Dos miradas

Borràs, Torra, Puigdemont y Batet, en Bruselas.

EFE / LEO RODRÍGUEZ

Puigdemont y el salvavidas

Emma Riverola

Puigdemont lucha por su supervivencia. Política, pero también personal. Catalunya debe decidir si le tiende un salvavidas o se hunde con él

Para rescatar a una persona que se está ahogando es importante contar con un flotador o un objeto para que lo sujete. La reacción instintiva de la víctima es agarrarse al salvador, empujándolo hacia la profundidad.

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Puigdemont no quería la DUI. Consciente de la calamidad que provocaría, su intención era convocar elecciones. Pero las presiones de ERC y de algunos de los suyos le llevaron a proclamar una triste independencia. “Mañana, todos a los despachos”, se juramentaron Puigdemont, Turull y Romeva. El día siguiente, el expresident apareció en Bruselas. Desde entonces, es dudoso que Puigdemont haya actuado en beneficio del colectivo. Aunque él argumenta que su marcha fue para internacionalizar el ‘procés’, el inventario de lo logrado roza el esperpento. Solo ahora, si el Tribunal de la UE falla a favor de la inmunidad de Junqueras, él tendrá la posibilidad de aspirar a ella. Si vence esta batalla habrá sido gracias a un político que sí asumió su responsabilidad. Puigdemont lucha por su supervivencia. Política, pero también personal. Catalunya debe decidir si le tiende un salvavidas o se hunde con él.