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análisis

Luis Enrique y Robert Moreno, cuando coincidieron al frente de la selección española. 

SEFUTBOL

Juego de tronos

Mónica Marchante

Que Robert Moreno diga que si él no hubiera seguido habría otro seleccionador es el mejor síntoma de cómo han percibido la realidad uno y otro.

La gente que va de frente siempre me ha ganado de entrada. Aún sin compartir opiniones, o discurso. Sospecho de quien cultiva descaradamente su imagen y se entrega a caer simpático a todos. Entre otras cosas porque eso nunca se consigue, y también porque distrae de lo principal. A esos me cuesta creérmelos. Por eso, a lo largo de años de profesión, he tenido más empatía con entrenadores como Clemente o Luis Aragonés, que con otros bendecidos y hasta venerados por la masa crítica.

Hago este preámbulo para aclarar que Luis Enrique siempre me ha caído muy bien. Y mi relación con él cuando he coincidido primero en el Barça y recientemente en la selección ha sido muy cordial. Y si él quiere así seguirá siendo. En tiempos de trincheras periodísticas aquí y allá, me parece honesto que quien lea este artículo conozca estos datos.

El miércoles en Las Rozas vivimos una rueda de prensa tremenda, ni parecida a ninguna otra. Todos los allí presentes sentimos una gran emoción al ver a un hombre dando un tremendo ejemplo de fortaleza y superación personal frente a la tragedia que le ha golpeado a él y a su familia. Pero a la vez, su físico escuálido, su mirada agradecida y algunas de sus frases hacia las expresiones de cariño que recibió allí dejaban entrever que la roca había sido duramente golpeada.

Escala de valores

Lo único que no ha cambiado en estos meses ha sido su escala de valores. Eso tan difícil de encontrar en estos tiempos. Y que para mi tiene un valor incalculable. Habló de lealtad, de ambición desmedida y de traición. La traición de un amigo a quien él dio la oportunidad de trabajar, crecer y hasta volar.

Un día después, sin aceptar preguntas, Robert Moreno ha tratado de reconstruir los pedazos de su foto. Me entristece ver así a un hombre agradable que ha hecho un gran trabajo y que podría tener una buena carrera por delante. Un tipo ahora herido y creo que confundido o mal aconsejado. Nadie le ha discutido su profesionalidad ni tenía que reivindicar nada al respecto como ha hecho en su exposición. Tampoco es elegante meter a los jugadores o a algún miembro del staff en esta miseria.

Decir que si él no hubiera seguido habría otro seleccionador me parece el mejor síntoma de cómo han percibido la realidad uno y otro. 

Y por último un detalle para mi muy importante. Dice Robert que pidió permiso a Luis Enrique para ser seleccionador a través de Joaquín Valdés (el psicólogo) antes de aceptar. Es curioso que algo tan importante no lo hablase directamente con su amigo. El 29 de agosto se produjo el fatídico desenlace en la familia Martínez. Solo trece días después, trece, Moreno se presenta en casa de Luis para decirle que quería estar en la Eurocopa. No hace falta añadir más.

Se acerca el invierno en Poniente y 'Juego de Tronos' por un momento no ha sido ficción, sino realidad.