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IDEAS

James Dean, en ’Gigante’.

WARNER BROS.

James Dean redivivo

Josep Maria Pou


Me entero de que a los 64 años de su muerte James Dean va a actuar en una película y se me ponen los pelos de punta. No por el miedo a los muertos sino por la osadía de los vivos. Me parece una enorme falta de respeto. Y no solo a la obra y la memoria del muerto sino también a quienes como yo mismo -actores o no- admiramos, rendidos, su trabajo. 

Sigo viendo con frecuencia las tres películas de James Dean -todo su legado cinematográfico- y sigo fascinado. Ya sé que puede sonar a perogrullada, pero no me da miedo decir que adivino en su trabajo, en esa extraña mezcla de intensidad y fragilidad con que da vida a sus personajes, el anuncio de lo que iba a pasar, la urgencia de quien sabía que su tiempo era escaso y tenía que hacer saltar la banca en cada toma. 

Me resulta imposible creer que podamos ver a un actor interpretando un personaje que no ha elegido

Si James Dean estuviera vivo tendría ahora 88 años. Es a ese actor maduro al que me gustaría ver y aplaudir. ¡Ojalá! Con todas sus limitaciones y carencias. Viejo en años y rico en talento. Un pozo de experiencia. Estoy convencido de que el mejor actor es siempre el más viejo. Así lo fueron Bette Davis, Katherine Hepburn y Paul Newman en su momento y así lo son Robert Redford, Shirley McLaine y Angela Lansbury ahora mismo. Pero no. Lo que van a hacer, dicen, es reconstruirlo digitalmente (¡qué mal suena eso, por Dios!) mediante imágenes y fotos antiguas, para incrustarlo luego (¡qué horror!), como un actor más del reparto, en la película 'Finding Jack' cuyo argumento tiene que ver con la guerra del Vietnam. Todo ello, por supuesto, con el máximo respeto y el consentimiento de la familia. 

Me resulta imposible creer que podamos llegar a ver a un actor interpretando un personaje que no ha elegido, de un guión que no ha leído, en una película que no ha aceptado y dando por hecha una decisión que no ha tomado. ¿He dicho "imposible"? Puede que tenga que llegar a tragarme mis palabras: acabo de saber que existe una agencia de representación de celebridades fallecidas. Entre sus clientes, Jack Lemmon y Christopher Reeve.