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Dos miradas

Manifestantes ante la Jefatura de Via Laietana, este domingo.

GUILLEM SÁNCHEZ

La piel y las vísceras

Emma Riverola

No se puede culpar al ‘procés’ de que Vox se pasee con aire triunfal. Pero es evidente que hay una relación causa-efecto. ¿Va la cosa de patrias? Más bien de sentimientos desbordados. El ‘procés’ ha sido una campaña permanente de enaltecimiento de emociones. Solo así se consigue cambiar el pensamiento de cientos de miles de personas en un tiempo récord. Más aún en un tema trascendental como es la independencia.

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Cuando la política se olvida de las leyes y se construye sobre mentiras, se destroza la democracia. Aunque se esté apelando constantemente a ella. Esto es lo que ha hecho el ‘procés’. Algunos se apuntaron porque creían en ello, otros porque veían como su objetivo (hasta entonces, minoritario) se extendía por el territorio. Es la política utilitaria. A la que también se sumó parte de la izquierda, dándole la bendición definitiva. El discurso del Régimen del 78, del cuestionamiento democrático de España, encontró en el independentismo una palanca inesperada. Y se convirtieron en cómplices blanqueadores. ¿Y ahora? Ahora, cuando se piensa con la piel y las vísceras, cala el mensaje repugnante de Vox.