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DOS MIRADAS

Un momento de ’La mort i la primavera’, de Joan Ollé, en el Teatre Nacional de Catalunya.

TNC / MAY CIRCUS

Insultar a Catalunya

Emma Riverola

Imposible sumergirse en ‘La mort i la primavera’ y no salir con la piel impregnada de angustia. Hace ya tres años que Joan Ollé me comentó que quería llevar la novela de Mercè Rodoreda al teatro. Entonces, él ya destripaba ese texto cruel, tan inhumano… tan humano. Comentaba fragmentos, los enredaba con sentimientos universales y derrochaba entusiasmo. Años de pensar, meses de trabajo. No es la primera vez que Ollé lleva al escenario una obra de Rodoreda. Lo ha hecho con éxito reiterado con ‘La plaça del Diamant’, también ha trabajado otros autores catalanes como Salvador Espriu y Narcís Comadira.

El pasado viernes, el director teatral Joan Lluís Bozzo escribió en Twitter: “¿A una persona como Joan Ollé que, imitando a Albert Boadella, ha dicho tantas barbaridades e insultos contra Catalunya, le dais trabajo cada año en el Teatre Nacional?”.

Ese tuit lo condensa todo, caza de brujas, sectarismo, sensación de impunidad y, en el fondo, la gran pregunta: ¿Solo aman a Catalunya los independentistas? Quizá reconocernos en el amor por su cultura, su bienestar y su convivencia sería un primer paso para recoser las heridas.