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La incapacidad de pactar

Bandera roja en Fonteta

LEONARD BEARD

Bandera roja en Fonteta

Joan Tapia

Preocupación porque los recelos de Madrid y las condiciones previas catalanas abortan todo diálogo

Según la encuesta de EL PERIÓDICO, un 51% cree que la situación de Catalunya ha empeorado el último año. Solo un 17% opinan lo contrario. Así, es lógico que en el tradicional 'civet' de Luis Conde del pasado sábado, que reunió a unas 350 personas del mundo empresarial y político -casi una tercera parte de Madrid-, se palpara más resignada preocupación que otros años. Hace ya demasiado que impera el conflicto y la inminente sentencia del Supremo puede empeorar el clima.

Protestar es legítimo, sus modalidades deben ser razonables y sería útil que no dificultaran posibles salidas. Un 62% de catalanes ve el indulto como algo positivo, pero curiosamente en el resto de España el mismo porcentaje piensa lo contrario. Conde, en un parlamento más largo y contundente de lo habitual, no ocultó su frustración al constatar que no ha habido el diálogo que permitiera tender puentes, uno de los objetivos de la cita de Fonteta. En Madrid se ha impuesto el criterio de que cualquier cesión a Catalunya tendría costes electorales y debía ser mirada con cautela. En Catalunya se ha exigido demasiado un diálogo con condiciones previas (aunque no citó el referéndum).

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Resultado, hay que poner la bandera roja de peligro. Conde cree que la mayoría de los independentistas son pragmáticos que no harían de salir de España un dogma y juzga absurdo que en un país que hizo una transición modélica, que ha dado ocho premios Nobel y en el que hay una nueva generación empresarial que tiene posiciones de mando en relevantes multinacionales (Pepsico, Nestlé, HP, Merck, IAG, Louis Vuitton…) no sepamos llegar a un razonable pacto de convivencia.

Pero también vendió autoestima. Seat tiene en Martorell la fábrica de automóviles más moderna de Europa y es también la más avanzada de las 80 del grupo Volkswagen en el mundo. Y recordó que somos la segunda potencia turística, la segunda en moda (gracias a Zara) y tenemos una buena dotación de infraestructuras. ¿Todo esto y no sabemos pactar huyendo de los extremos y acercando a los moderados?

Quizás esta reflexión explica la fecha del 5 de octubre. Era la más factible para alguien que no es ni madrileño ni catalán: Andoni Ortuzar, el presidente del PNV, que con Urkullu intentó mediar entre Rajoy y Puigdemont y cuyo realismo -sabe que un país necesita un gobierno al igual que un hombre que camina, unos zapatos- le ha hecho apoyar a los gobiernos de Rajoy y Pedro Sánchez.

Había menos presencia convergente (antes dominante), menos interés por Cs (solo el diputado Martín Blanco) y algo más de atención a la laberíntica tercera vía. Quizás porque el PSOE es, según el sondeo citado, el que menos mal aborda la crisis catalana. Pero la CDC tradicional, como Teruel, también existe. Estaban, muy discretos, los 'consellers' Damià Calvet y Meritxell Budó. También el sólido Carles Campuzano. Ah, y como pez en el agua la 'consellera' Àngels Chacón, que ayer respondió, a los que promueven “el desgaste económico de España”, que perjudicaría a Catalunya. Sería como disparar contra el propio pie.