13 ago 2020

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Redes sociales

Baños de la Fábrica Moritz. Están instalados sobre una antigua sala de fermentación del siglo XIX 

ELISENDA PONS

Criticar por criticar

Imma Sust

No entiendo que la existencia de lavabos inclusivos le pueda suponer un problema a nadie

Ya lo cantaba Alaska: “Malgasto mi talento, destrozando a los demás. Estoy perdiendo un tiempo que no voy a recobrar, parece que mi vida... no da para más...”. Twitter está lleno de eso. Personas sin vida nada constructivas que se limitan a criticar por criticar. La última, una mujer que se pasea por la Universitat Pompeu Fabra, le entran ganas de hacer pis y cuando va a los servicios, se encuentra con un cartel donde se puede leer: “Lavabo inclusivo”. Pues nada, la señora, ni corta ni perezosa, en lugar de aplaudir la iniciativa y valorar que los lavabos públicos sean como los de nuestras casas, lo critica en la red social. Su tuit dice literalmente: “¿Cómo se puede llegar a este nivel de estupidez? ¿A quién incluyen y dónde?” La respuesta es fácil y así se la hice saber por Twitter: "Incluyen a todo el mundo en los servicios". No entiendo ni la pregunta, ni la crítica, ni por qué esto le puede suponer un problema a nadie. Hace años que la separación de lavabos por sexo empieza a ser estúpida e innecesaria. ¿Cuántas somos las que para no hacer cola nos metemos en los servicios masculinos?

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Si algo tenemos que criticar son los estúpidos dibujitos que ponen en las puertas de los servicios, separándonos por sexo. Faldita y pantalón, un bolso y un sombrero, unos labios y un bigote, un ángel y un demonio. Son infinitas las tonterías que se inventan algunos para ser originales. Una vez, me quedé paralizada delante de dos puertas donde había dibujados un tenedor y una cuchara. Nunca supe si había entrado en el correcto. Dicho esto, que todos los baños sean como los de casa. Que nadie se sienta incómodo meando fuera de su hogar. Que los hombres aprendan de una maldita vez a hacer pis sentaditos, que tampoco se van a morir. El lavabo inclusivo no se merece ni una sola crítica. Así tendrían que ser todos los lavabos del mundoInclusivos y accesibles. Y, si puede ser, que todos tengan cambiadores de pañales. ¡Que esa es otra! ¿Qué tiene que hacer un padre si se le caga el bebé? El mundo está cambiando y algunas, en lugar de aplaudir, critican lo incriticable. Como decía Alaska, criticar por criticar.