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Al contrataque

Cristina Cifuentes, durante la rueda de prensa en la que anunció su dimisión.

EMILIO NARANJO (EFE)

Sostiene Cifuentes

Cristina Pardo

Sostiene Cristina Cifuentes, para defenderse de su imputación en el 'caso Púnica', que ella no se ha llevado “ni un euro público de los madrileños”. Está muy bien, pero es que nadie le señala por eso ni su condición de investigada responde a ese delito, sino que se le acusa de haber amañado una adjudicación para beneficiar a uno de los donantes de dinero negro del Partido Popular.

Sostiene Cifuentes en Telecinco que las famosas cremas que escondió en un supermercado estaban en su bolso, porque las metió ella “por equivocación”. Y añade: “Me sorprende que ese asunto se haya utilizado para destruirme políticamente”. Creo que es importante que nuestros dirigentes, estando ya en cargos relevantes, no se lleven cosas que no son suyas, ni siquiera por equivocación. Lo que resulta sorprendente es que le sorprenda que algo así salga, más tarde o más temprano. El “fuego amigo” y “las cloacas del Estado” hacen muy pocas excepciones.

Sostiene Cifuentes que si la causa de su máster presuntamente regalado hubiera acabado en el Supremo, se habría archivado. Conviene recordarle a la expresidenta de Madrid que, de hecho, se benefició de las decisiones de alto tribunal con respecto al regalo de títulos, pero es que ella está acusada ahora de falsedad documental para intentar rebatir las informaciones publicadas en su día. Es decir, que ella fue más allá del supuesto regalo de un Máster.

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Sostiene Cifuentes que ha sido víctima de “una tormenta perfecta” que atribuye a algún empresario “que quería recibir un dinero que no recibió, porque yo no estaba dispuesta a dar el dinero de los madrileños”. La pregunta es si ella denunció aquel supuesto intento de extorsión y si era algo habitual, si esa práctica existía con sus antecesores.

Sostiene Cifuentes, por último, que los dirigentes de su partido la han dejado sola: “Es algo muy doloroso, incluso de personas que me lo deben todo políticamente”. La expresidenta de Madrid está recibiendo exactamente el mismo trato que ella dispensó, cuando empezó a jugar a ser la sucesora de Mariano Rajoy. Ella, ahora que lamenta que en este país la imputación ya es socialmente condena, practicó exactamente eso. Es muy cruel, pero a Cifuentes no se lo parecía por aquel entonces. Ella quería ser la que  limpiaba el PP hasta dejarlo como una patena. Y claro, la mopa en Génova no siempre la pasa el mismo. Así es la vida.