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IDEAS

País de grandes historiadores

País de grandes historiadores

Xavier Bru de Sala

Para empezar recordaremos que el primer gran historiador catalán, Jaume I, escribía sobre sus 'feiyts' o hazañas con mentalidad colonial, pero no en el sentido en que los de la nueva historia acusan a los que no son de su secta sino en el contrario. El rey Jaume era un colonizador que expulsó a los árabes de Mallorca en lo que hoy denominaríamos una limpieza étnica implacable. En Valencia, su descendiente Felipe III terminó de hacer el trabajo allí inconcluso, a favor, aunque fuera de forma indirecta, de la identidad valenciana.

Proseguiremos recordando que Antoni de Capmany, el autor del patriótico 'Centinela contra franceses', quedó maravillado al estudiar los mecanismos de poder propios de Catalunya, proclamó y aplaudió la libertad de Barcelona y defendió a los gremios en tanto que partidario del equilibrio entre diversos poderes, de la diversidad hispánica y de la generalización del espíritu catalán. Capmany también pretendía colonizar, pero catalanizando la mentalidad castellana, no al revés. 

Tal vez Colón era catalán, verosímil, y sus carabelas salieron, inverosímil, de la playa de Pals

Dicho esto, y mucho más que se podría añadir, es obligado añadir a los argumentos contrarios a la nueva historia uno mucho más contundente que todos los demás. Tal vez Colón era catalán, verosímil, y sus carabelas salieron, inverosímil, de la playa de Pals y no de Palos, etc. Lo que no se puede admitir de ninguna manera es el espíritu revisionista, la enmienda a la totalidad a una historiografía sin duda nacional, repleta de nombres egregios, escrita en su mayor parte con ánimo reivindicativo.

Los historiadores catalanes, en su pluralidad, han constituido uno de los pilares más sólidos de la nación. En el 'mainstream' y casi sin excepciones no son en modo alguno, como se les acusa, unos agentes de la visión del pasado generada desde el centro. Al contrario, la historia de Catalunya ha sido escrita por los catalanes con la idea y el propósito de que los perdedores de tantas guerras conviertan las derrotas en una victoria definitiva. Acusarles de lo contrario no tiene nombre. Sí perdón porque es locura.