ANÁLISIS

El clan de Guinea Ecuatorial

Obiang ha intentado legitimar su poder con elecciones fraudulentas, compradas con tortura, intimidación y algo de dinero

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El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. 

El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang.  / BRENDAN SMIALOWSKI (AFP)

Lo que pasa en África parece como si no tuviera que importarnos, casi como si fuera normal, pero desde 1979, el régimen de Teodoro Obiang lleva camino de perpetuar en Guinea Ecuatorial, la dictadura mas larga del continente en la actualidad, una de las peores y puede que la mas corrupta. Como en tantos otros países africanos el golpe de Estado fue el camino para que Obiang alcanzara el poder hace 40 años. Luego ha intentado irse legitimando con elecciones fraudulentas, compradas con tortura, intimidación y algo de dinero.

Son muchas las dictaduras que salpican el continente negro, muchas de ellas fruto de la descolonización y de la herencia insaciable por obtener los recursos que dejamos atrás. Pero a diferencia por ejemplo del régimen de Paul Kagame en Ruanda, que al menos tiene la visión de utilizar su despotismo para construir un país moderno económicamente y capaz de generar recursos y trabajo para su población, Obiang solo tiene visión de clan: el suyo.

Guinea ha alcanzado unos índices espectaculares, consiguiendo ser el primer país de África en Producto Interior Bruto per cápita, fruto de un petróleo que no cesa de fluir desde que se descubrió en 1996. Pero al mismo tiempo mantiene los peores índices en cuanto a distribución de la riqueza, inversión en el país y por tanto en el beneficio de todos los guineanos. Su población figura entre las ultimas del desarrollo humano y el país entre los 10 primeros en el índice mundial de corrupción y falta de trasparencia.

Una dictadura que no escapa a los peores tópicos y que tal y como llegó, se mantiene firme solo por la fuerza de las armas y la violencia. Muchos años, y demasiado petróleo gestionados por un clan en el que solo caben los amigos de Obiang, dedicado a inflar sus cuentas corrientes en Suiza y otros muchos paraísos fiscales con el petróleo que vende a compañías americanas como Exxon y que le sirven además de coartada y protección entre las democracias de occidente.

Miseria

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Teodoro Obiang fue formado militarmente en el Ejército español de otro dictador, Francisco Franco. Pero ni eso, ni el hecho de que Guinea Ecuatorial fuera colonia, son suficiente para que aquí, mas allá de las organizaciones sociales, se oigan suficientes voces que recuerden que uno de los países mas ricos del mundo mantiene a mas de la mitad de la población sin acceso a agua potable, a mas de la mitad de los niños sin acceso a educación primaria y cuatro de cada cinco ciudadanos viviendo en la pobreza extrema. Cuarenta años así y sin esperanza de cambio.

Obiang parece haber designado como sucesor a su hijo Teodorín. Todo un prodigio condenado en Francia por blanqueo de dinero, aunque estaba ausente y solo le han embargado una casa de mas de un centenar de habitaciones en Paris.  En un país que podría ser el milagro económico de África, con algo mas de un millón de habitantes que podrían tener niveles de vida de occidente, la tiranía se perpetua para garantizar que el clan continuará hasta acabar con la ultima gota de petróleo.