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La clave

Acto reivindicativo contra los asesinatos machistas frente al Ayuntamiento de Valencia, en junio del 2017.

MIGUEL LORENZO

Mil motivos

Anna Cristeto

Es urgente detectar las situaciones de maltrato cotidiano antes de que pasen a engrosar la lista de mujeres víctimas de violencia machista

Mil mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas desde el 2003, cuando se inició el registro público. Y lamentablemente en cualquier momento esta cifra sobrecogedora puede crecer. Se aprobó la ley integral contra la violencia de género, una norma que supuso un primer paso para combatir una de las mayores lacras sociales, aunque queda camino por recorrer. 

Tras estas muertes se esconde una realidad menos visible, situaciones de maltrato cotidiano. Y aquí radica lo urgente: detectar estos casos antes de que pasen a engrosar esa lista. La conciencia social respecto a la violencia machista ha crecido y los últimos 8 de marzo han llenado las calles de ciudades para alzar la voz contra cualquier forma de maltrato, desigualdad y abusos contra la mujer. El compromiso de las instituciones, de la ciudadanía y también de los medios -por la capacidad para mantener en primera línea de debate ciertos temas- debe ser incansable. Los recursos para ayudar a mujeres en esta situación deben aumentar, así como los esfuerzos para proteger a otras que se hallen en peligro.

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Lo importante. Poner también el foco en las causas de esta violencia, no solo en el resultado. Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística revelan que el número de mujeres víctimas de violencia de género aumentó un 7,9% en 2018, 31.286 casos. Además, arrojan un dato aún más preocupante: crece entre los jóvenes. Por todo ello, desde la escuela, pero también desde la familia, es clave una educación en plano de igualdad que permita erradicar cualquier comportamiento, gesto o wasap que nazca de este machismo.

Lo necesario. En el 2017 se alumbró un pacto de Estado con más de 200 medidas aplicables a cualquier forma de violencia machista sobre la mujer y sus hijos, y lo necesario es aplicarlo sin demora. Se comprometieron 1.000 millones para reforzar la lucha contra la violencia que sufren mujeres por el hecho de serlo. El sistema judicial ha mejorado la formación en perspectiva de género y ha puesto mecanismos, aunque para muchas la denuncia sigue siendo un acto heroico.

Lo impensable. Retroceder. El protagonismo y empoderamiento femenino en democracias occidentales ha cogido fuerza. ¿Qué ocurre si partidos de extrema derecha ganan representatividad y cuestionan leyes pioneras como la acordada por unanimidad hace 14 años? La violencia machista es de tal gravedad que, más allá de ser cuestión de Estado, debe ser prioridad también en la agenda de la Unión Europea, puesto que países que son democracias avanzadas presentan cifras alarmantes. Aunque hayamos desterrado del vocabulario expresiones aberrantes como 'crimen pasional', queda por delante la ingente tarea de afianzar los derechos de las mujeres, monitorizarlo y, si no se respetan, denunciarlo.