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LIBERTAD CONDICIONAL

Documental ’Leaving Neverland’.

Queridos fans de Michael Jackson

Lucía Etxebarria

La versión digital de este artículo se va llenar de comentarios que van a ser más o menos los mismos. Van a decir que Wade Robson y James Safechuck solo se mueven por dinero. Y sin embargo participaron en uno de los documentales (en la foto) más vistos de la historia sin cobrar por ello (por cierto: los herederos de Jackson también se mueven por dinero y ya han demandado al director del documental).

Van a decir que el FBI nunca pudo demostrar nada en contra de Jackson. Sí, no pudo. Gracias a los testimonios de estas dos personas, que luego se desdijeron. Por cierto, el juez dijo que cuando Wade Robson se desdijo de un testimonio anterior y finalmente él mismo demandó a Jackson , se desestimó la demanda «'on technical backgrounds'» (porque el crimen había prescrito) pero que «no cuestionaba la credibilidad de sus acusaciones» (textual). Van a decir que la autopsia demostró que Jackson estaba castrado químicamente.

La familia del músico lleva 20 años culpando a las víctimas; es lo que la sociedad suele hacer y lo que garantiza que los abusos sigan existiendo

Sí, pero probablemente se castró químicamente mucho después de que estos hechos sucedieran. Van a decir que Jackson era un ser especial, que podía dormir con niños, en la misma cama, porque él era un ser de luz, porque era distinto, porque no se les aplicaban las mismas normas que al resto de los mortales. Y que luego podía sustituir a un mejor amigo por otro, otro niño con el que también viajaría, con el que también dormiría en la misma cama, al que también le escribiría cartas diciendo «te amo», al que también haría regalos costosísimos, porque él era distinto, un ser de luz.

Más allá del músico

Y eso era lo que pensaban los padres. Michael Jackson era distinto. Por eso se le podía dejar dormir en la misma cama, cada noche, con un niño de 7, 8, 9, 10 años, sin miedo, porque era distinto, porque era especial. Y eso le decía él a los niños. Nosotros somos distintos, somos especiales. A nosotros no se nos aplican las mismas normas. Y los niños lo creyeron, y lo seguían creyendo de adultos. Y por eso Wade Robson, a los 22 años, defendió a Michael Jackson en un juicio, y mintió por él. Porque Michael Jackson era distinto, era especial, no se le podían aplicar las mismas reglas que al resto de los mortales, y no podía ir a la cárcel.

El documental sobre Michael Jackson va mucho más allá de Michael Jackson. En España tenemos nuestro propio caso Michael Jackson. El documental 'Examen de conciencia', que narra un caso parecido. Niños a los que no se cree y agresores que se creen especiales, intocables. Uno de cada cinco menores en España sufre algún tipo de abuso sexual. ¿Suena exagerado? Pues no lo es. Y yo creo que si alguien ve el documental de Michael Jackson entiende perfectamente cómo sucede.

El abusador suele seducir al menor en un proceso lento y lo responsabiliza de las consecuencias 

Una familia y un sistema que confía a ciegas en el abusador (No, Michael es incapaz de hacer eso. No, el profesor Benítez no podría hacer eso. No, el abuelito no podría hacer eso). Un niño deseoso de amor, atención y cariño al que el abusador le seduce en un proceso muy lento y luego le convence de que si el niño cuenta algo ese adulto al que el niño tanto quiere acabará en la cárcel de por vida, y será culpa del niño, y, además, el niño quería, ¿verdad? ¿No es cierto que él inició todo?

El abusador le convence de que fue así y el niño o niña le cree, porque es muy fácil manipular a un niño. Y un niño o niña que cuando sea adulto o adulta nunca, nunca lo contará porque ¿cómo lo va a contar? Quiero decir que, si no creen a Wade Robson y a James Safechuck después de ver un documental con imágenes, audios, cartas, testimonios… ¿van a creer a alguien que solo tiene su palabra?

De Wagner a Liszt

Basta con leer un poco sobre la biografía de Wagner para saber que fue un psicópata. Beethoven era un chalado dado a los accesos de ira al que su familia temía. Carlo Gesualdo estampó a su hijo, un bebé de meses, contra la pared. Liszt chuleaba a sus novias (todas ellas marquesas y condesas) sin el menor atisbo de compasión (la autobiografía de su amante, Olga Janina, es muy explícita al respecto).

A lo largo de la historia de la música no parece que estar bien de la cabeza o tener una moral sana haya sido requisito indispensable para ser un genio. La música de Michael Jackson tiene decenas de millones de fans en todo el mundo. Yo soy y sigo siendo una de ellas. Sé diferenciar la música del creador. Desgraciadamente, hay gente que no. Gente que dejará aquí comentarios que son el reflejo del discurso, agresivo e implacable, que la familia y los abogados de Jackson llevan dos décadas sosteniendo: el de culpar a las víctimas. Es lo que la sociedad suele hacer en estos casos. Y es lo que garantiza que los abusos sigan existiendo