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Editorial

Cierre de filas en Podemos con la vuelta de Iglesias

El líder morado ha vuelto a la primera línea con un recibimiento coral por parte de sus lugartenientes y unidad ante la grave crisis que sufre el partido

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el acto de su regreso ante el Museo Reina Sofía

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el acto de su regreso ante el Museo Reina Sofía / PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

Después de tres meses apartado por la baja paternal, Pablo Iglesias ha vuelto a la primera línea política con un recibimiento coral por parte de sus lugartenientes y un cierre de filas ante la grave crisis que sufre el partido. Iglesias habló en varios ocasiones de los “momentos difíciles”  por los que pasa Podemos –solo queda él de los cinco fundadores— e hizo autocrítica por las peleas internas en busca de cargos, por el funcionamiento de la organización como los viejos partidos y por “haber decepcionado a mucha gente”. Su discurso recuperó la radicalidad atenuada últimamente, pero mostró su intención de participar en el próximo Gobierno con una dura crítica a un eventual pacto entre el PSOE y Ciudadanos. Reiteró su política sobre Catalunya pronunciándose por el derecho a decidir y porque en España no haya “presos políticos”, al mismo tiempo que criticaba la unilateralidad independentista.

Pero su mayor denuncia fue la de que en España hay una “democracia limitada” en la que 20 familias, la banca, las multinacionales, los fondos buitres y los propietarios de los medios de comunicación mandan más que el Parlamento y sugirió que la crisis de Podemos responde a la decisión de esos poderes ocultos de impedir que los Presupuestos pactados con el PSOE pudieran aprobarse. Una requisitoria en toda regla “contra los poderosos” para tratar de reanimar el voto a la izquierda del PSOE, que, según las encuestas, abandona a Podemos para irse a los socialistas.