Ir a contenido

Pequeño observatorio

Una golondrina común.

MIGUEL ANGEL ROJAS RUIZ

La golondrina me hizo crecer

Josep Maria Espinàs

He recuperado unos versos que escribí cuando tenía 11 años

Hoy, esta tarde, mi editora me ha traído a casa unos papeles muy antiguos que unas primas mías llevaron a la editorial La Campana.

Entre fotos y dibujos de cuando era niño he encontrado -¡qué milagro!- unos versos que escribí entonces.

Curiosamente durante toda la vida he tenido presente haberlos escrito. Recordaba perfectamente que hablaban de las golondrinas, porque las veía pasar desde el balcón de casa y me debía de seducir su vuelo tan rápido y fugaz. Pero no sabía recordar exactamente qué decían. Ahora resulta que unas primas los tenían guardados y ahora vuelven a estar en mis manos. Escritos a lápiz, con una letra clara y trabajada, puedo leer en ellos:  

L’alegre dringar de l’oreneta, que fa via
la calor, quan el calent sol li bat de cara
amb tots els de la seva animosa bandada.
Ofereix una suau i dolça simfonia.

Volen, volen lluny, molt lluny, cap enllà,
vers el pas que el sol no el desempara,
vers el país que saben que hi ha
la caloreta que tan els agrada.

L’oreneta és un ocell model,
és un dels que es lleven més de matí.
Aixeca la volada vers el cel,
buscant els insectes de per allí.

Escribí estos versos el 21 de julio de 1938. En plena guerra. Tenía 11 años.

Quizá fue el origen de mi seducción para observar la realidad e intentar relacionarla con los sentimientos. Quizá por eso siempre ha recordado aquel momento.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Ahora, en mi vejez, una de las canciones que más canto dice:

“Com alça el vol una oreneta la vida fuig massa de pressa...”

Golondrinas cuando empecé a vivir y golondrinas ahora que ya se me acaba. 

Recuerdo también que en uno de mis viajes vi una golondrina en lo alto de un campanario. Esperando a que llegase una compañera para arrancar el vuelo. 

Qué suerte avanzar sin estar solo.