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Kate Beckinsale, en la serie ’The widow’. 

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La viuda

Mikel Lejarza

Los británicos sufren las pésimas decisiones de sus políticos en relación con el Brexit, también de un mal clima y una horrible gastronomía, pero a cambio gozan de la mejor televisión pública del mundo, la BBC. La corporación británica con sus emisiones contribuye no solo a vender la marca del Reino por todo el mundo, sino a elevar el nivel medio del resto de la oferta audiovisual, ya que con la calidad tradicional de sus ficciones ha acostumbrado al público británico a tal nivel que sus rivales se ven obligados a elevar el suyo para poder competir. Resultado, una mejor televisión tanto pública como privada.

Hasta  hace poco las novedades que llegaban de las islas eran solo la punta del iceberg de la  excelente ficción nacida en el Reino Unido; pero desde que llegaron las plataformas,  necesitadas de producto, acuden a las mejores producciones locales para, a la vez que incrementan su oferta de contenido original, ofrecer a los productores locales una forma inmediata de distribución internacional. Y así telespectadores de todo el mundo tenemos, previo pago, acceso a las mejores series internacionales, y no solo a las de EEUU o a las nacionales. Uno de los últimos casos llegado desde el Reino Unido es The Widow, de la cadena privada ITV, y que entre nosotros se puede ver en Amazon.

Creada por Harry y Jack Williams, quienes idearon The Missing, y dirigida por Sam Donovan (Utopia) y Olly Blackburn (Victoria), la serie tiene un altísimo nivel de producción realmente inusitado para tratarse de una producción de una cadena privada. Pero hoy en día, si a lo local se le añade una plataforma mundial, casi cualquier presupuesto es factible. Lo que demuestra que las plataformas no solo no acaban con las cadenas en abierto, sino que de su colaboración nacen nuevos productos y de su complementariedad se concluyen importantes incrementos presupuestarios que permiten mejorar los niveles de producción conocidos hasta ahora. Solo así se pueden acometer proyectos como este, rodado en Gales, Holanda y Sudáfrica, y que cuenta con unos protagonistas de lujo, entre los que destacan Kate Beckinsale (saga Underworld y Pearl Harbour) y Charles Dance (Lord Tywin Lannister, patriarca de los malos de Juego de tronos).

La historia narrada a lo largo de ocho episodios tiene un arranque atractivo en torno a la aparición en unos disturbios callejeros en Kinshasa de un hombre a quien todos daban por muerto; o al menos eso cree su mujer, por lo que esta emprende viaje al Congo en busca de la verdad. A partir de esta interesante premisa, la historia busca constantemente sorprender y lo que logra es rizar el rizo en exceso, a base de mezclar militares corruptos, atentados terroristas, tráfico de coltán, historias de amor, amistades traicionadas y niños soldados. Demasiados ingredientes, flashbacks y estereotipos que hacen que, a medida que avanza el relato, este vaya perdiendo verosimilitud. Pero pese a ser una serie que con el tiempo quedará en una de muchas, sí que su alto nivel de producción y que el relato se localice en África (algo poco habitual en las ficciones europeas), conceden a La viuda la etiqueta de una buena ficción que refleja bien los tiempos que corren en el sector, y en el mundo.

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