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análisis

Steve Bannon junto a Giorgia Meloni, la presidenta del partido de extrema derecha Hermanos de Italia.

EFE / MASSIMO PERCOSSI

Los hijos de Bannon

Rafael Vilasanjuan

El eslogan "América, primero" que tanto rédito le ha dado al actual ocupante de la Casa Blanca, se traslada a cada uno de los países europeos

Curioso: todos los partidos de la ultraderecha se proclaman euroescépticos y sin embargo todos ellos se presentan a las elecciones a un Parlamento Europeo que por primera vez en su historia podría perder una mayoría de centro mas próximo a la izquierda y la derecha tradicional, para decantarse hacia los extremos ¿Cómo puede ser que estos partidos ultranacionalistas acaben copando escaños en una institución que quieren liquidar? Entre los países europeos ninguno se libraba de tener partidos ultranacionalistas. Ninguno salvo España, que hasta la irrupción de VOX no había dado señales de que hubiera un sentimiento hostil, ni a Bruselas, ni a los beneficios enormes que nos han llevado a niveles de riqueza y bienestar muy superiores a los que hubiéramos llegado de haber permanecido al margen.

Está claro que no podíamos ser la excepción. Aunque aquí el nacionalismo ultra español, que la transición suavizó construyendo un relato más plural para frenar ese sentimiento que tanto daño ha hecho en el pasado, se alimenta por el intento de independencia en Catalunya, en lo demás comparte el mismo libro blanco que Steve Bannon puso en manos de Donald Trump para ganar la presidencia americana. El manual ultra es un compendio de mensajes que aunque no se basen en evidencia alguna, son suficientemente sencillos como para apelar al temor a lo mas básico: desde la criminalización de los inmigrantes, causantes de males como la falta de trabajo, la violencia de género o el terrorismo, hasta construir un relato que viene a decir que la mejor forma de construir una Europa fuerte, es cargarse la actual y fortalecer el sentimiento nacionalista de cada uno de sus países. El eslogan “América, primero” que tanto rédito le ha dado al actual ocupante de la Casa Blanca, se traslada a cada uno de los países europeos.

Fondos millonarios

La expansión de la ultraderecha por Europa avanza con tentáculos cada vez más fuertes en todos los países. El primero en mostrar las uñas fue el Reino Unido, en donde junto a movimientos euroescépticos tradicionales el discurso del desconcierto regado con fondos millonarios y el apoyo de datos robados a la leyes de protección consiguió primero un referéndum y después ganarlo. Esa es la dinámica que ahora se pretende copiar en Europa. La misma estrategia que puso en marcha Steve Bannon, para hacer posible el 'brexit', se traslada a una nueva sede en Bruselas para atacar desde ahí el corazón de Europa.

Su organización, 'The Movement', pone medios y asesora a la mayoría de partidos ultra para generar un grupo propio que sea capaz de dinamitar la UE desde dentro.  Ese es su objetivo. Lo sorprendente es no construir una narrativa simple capaz de desactivarlo. Francia y Alemania construyeron la génesis de esta UE cuando vieron que compartir mercados evitaba guerras. Otros como el Reino Unido dudan ahora de las consecuencias de salir y en España basta imaginar lo que hoy sería de no haber entrado en la UE ¿No es suficiente legado para combatir a los hijos de Bannon?