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análisis

Solari, en el duelo europeo ante el Ajax en el Bernabéu.

GETTY IMAGES / DENIS DOYLE

El miedo al Barça echó al Madrid de Europa

Antonio Bigatà

En Madrid la llaman Semana Trágica aunque nadie entró en su templo de la Castellana para quemar los santos ya que esta vez se incendiaron por sí solos. Pero en el resto del mundo la consideran La Semana Fantástica. Los justicieros porque por fin cae en Europa ese Madrid que lleva tantos años sin jugar a nada y ganando títulos por la casualidad de que hasta esta temporada no funcionaba el VAR, ese antifavoritismo de los árbitros. Otros, más pragmáticos, creen que ha sido una Semana Fantástica por sus grandes oportunidades. Porque si el Barça se impone al Lyon entrará en un sorteo de la Champions en el que ya no podrán tocarle ni el lechero Real Madrid, ni el PGS, ni uno del binomio Atlético Cojonero de Simeone-Juventus que van a eliminarse entre sí. Messi pudo tener razón cuando guñió el ojo diciendo que este año probablemente sí

El 'síndrome Barça' mató al Madrid

El Barça desempeñó un papel muy superior al que le atribuye mucha gente en la eliminación europea del Madrid. El pánico de Solari tras el 0-3 de la Copa del Rey a que el partido de Liga de dos días después trajese otra goleada adversa todavía más histórica le disuadió de alinear en ese segundo encuentro un once B de refresco y guardar fuerzas para el más importante partido de vuelta con el Ajax. Nunca sabremos si lo que más pesó era su miedo a ser despedido si el Barça le hacía una manita o si recibió alguna sugerencia directa o indirecta de Florentino pidiéndole poner toda la carne en asador. El resultado fue que un primer equipo muy cansado (Solari ya había alineado a la mayoría de los titulares en el desastroso partido contra el Girona  en el Bernabéu), sin fuelle en la eliminación copera y agotado en la segunda derrota ante el Barça. Por eso ya no le quedaban piernas al saltar al campo para defender la victoria en la ida en campo del Ajax.  Encima sin Ramos, corto de vista al despreciar al Ajax pese a que el primer partido los madridistas lo habían ganado por pura suerte. El miedo a encajar otra goleada en casa con el Barça borró las posibilidades del Madrid de seguir en la Champions.

'Floren', el otro agotado

La Semana Fantástica desembocó en la pelea ante testigos de Florentino y Ramos, que le echó en cara sus errores al empujar la salida de Cristiano y la mala planificación de su sustitución. Ramos aunque sea  sucio en eso tenía razón Floren, por despecho y acorralamiento respecto a su autoridad difícilmente mantendrá a Ramos en el club. Eso será el pistoletazo de salida para una renovación amplia de la plantilla. Hay jugadores con caché que desean irse y el Madrid podrá conseguir aceptables ingresos por los traspasos (aunque Lopetegui Solari hayan devaluado su valor en por lo menos un 30%). Los candidatos a salir son Bale, Nacho, Kroos, Ramos, uno de los dos porteros (o Keylor o el poco convincente Courtois de este año), quizá Casemiro, quizá Benzema, muy probablemente Marcelo (rumbo a la Juve para reencontrarse con su amigo Cristiano)  y también Isco, otro emblema del conflicto, según que entrenador llegue.

Khelaifi y Tuchel, en la presentación del entrenador alemán / CHRISTOPHE PETTIT TESSON(EFE)

PSG, otro hundimiento

El único consuelo del Madrid es el desastre del PSG por la posibilidad de que pueda facilitar la materialización del sueño de Floren de conseguir a Neymar. De momento nadie sabe que va a pasar en este club, donde la primera cabeza que puede rodar es la del jefe, Khelaifi, a quien la casa real catarí puede sustituir tras sus continuos y caros fracasos (ha gastado 1.200 millones  en su pretensión de conseguir una Champions). Khelaifi es un alma gemela de Floren: hacen al mismo tiempo de jefes máximos y de verdaderos secretarios técnicos pese a que en sus cabezas pesan más los deseos de satisfacer caprichos que de atender a las verdaderas necesidades.

Nadie sabe si Neymar quiere realmente volver al Barça o irse al Madrid una vez ha constatado que en París no consigue ni triunfos internacionales individuales ni colectivos. También se desconoce si el PSG está dispuesto a dejarle marchar porque contra el flojo Manchester United se vio  que solo con Mbappé no puede hacer grandes cosas. Mbappé seguirá porque Francia no perdonaría a los catarís si le dejasen marchar a un club extranjero como el Madrid.

Al PSG le falla todo. El naufragio ante el United respondió a dos malas decisiones empresariales. Eligió al entrenador alemán Tuchel que con un 0-2 a favor frente a un rival plagado de reservas demostró estar adscrito al futbol-cagón. Creyendo que tenía la clasificación asegurada hizo que su equipo pasase la mayor parte del encuentro perdiendo tiempo con pases horizontales y triangulaciones hacia atrás a la espera del pitido final, con el desenlace que todos conocemos.  Otra mala decisión del club es más dolorosa denunciarla: fichar al veteranísimo Buffon es mejor operación de marketing que apuesta deportiva. Esas cosas inmaduras del PSG están detrás de sus fracasos.